Anaxímenes vivió aproximadamente entre los
años 590 y 525 a. de C. en Mileto, ciudad griega del Asia Menor, en
la que surgió y se desarrolló el primer intento de explicación
filosófica de la naturaleza.
De Anaxímenes sabemos muy poco. Según Diógenes
Laercio, fue discípulo de Anaximandro y escribió una obra,
que se ha perdido, sobre la naturaleza.
Simplicio, discípulo de Aristóteles, dice
lo siguiente: «El milesio Anaxímenes, hijo de Eurístrato,
discípulo de Anaximandro, dijo, como éste, que la naturaleza
subyacente es una e infinita, pero no indeterminada, como dice Anaximandro,
sino determinada, y la llamó aire.»
Anaxímenes sostiene, pues, que el principio originario
de todas las cosas es el aire, a partir del cual se derivan todos los seres
por medio de diferentes procesos de rarefacción y condensación.
Al dilatarse o comprimirse, el aire hace surgir el fuego, el agua y la tierra
y después, todas las demás cosas, que provienen de estos elementos.
Anaxímenes es el último representante de
la escuela milesia, cuya importancia para el desarrollo posterior de la
filosofía no radica tanto en las respuestas concretas que dieron
a la pregunta sobre el origen o principio de las cosas, sino en el hecho
de haberse planteado esta pregunta, por primera vez en la historia, sin
prejuicios mitológicos y de forma racional.
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