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N

NABUCODONOSOR | NEFERTITI | NERON


NABUCODONOSOR II  

(?-?, 562 a.C.) Rey de Babilonia (605 a.C.-562 a.C.).
Hijo del monarca babilónico Nabopolasar, participó, a las órdenes de su padre, en la guerra que enfrentó a medos y babilonios con los asirios y sus aliados egipcios, en la cual los primeros resultaron vencedores. Nabucodonosor destacó durante las operaciones contra Urartu así como en la toma de Karkemish y Hama (605 a.C.) a los egipcios, acciones que le permitieron adentrarse en Siria. A la muerte de su padre, Nabucodonosor regresó a Babilonia como sucesor y, consolidada su posición, inició una serie de campañas encaminadas a conquistar Siria y Canaán, dominar los pequeños reinos de la región y expulsar a los egipcios de la zona.
A lo largo de estas campañas, encontró una tenaz resistencia por parte de algunos de dichos reinos, a pesar de lo cual, ya en 604 a.C., la ciudad de Ascalón había caído, junto con su rey, en manos babilonias. Su expansionismo provocó la intervención egipcia y la derrota de Nabucodonosor en 601 a. C.. Ello dio alas a aquellos que se oponían a los babilonios, entre los cuales se contaba el rey Joaquín de Judá, que rompió sus lazos con Babilonia. El desquite de Nabucodonosor se produjo en el 598 a.C., cuando se presentó ante Jerusalén al frente de un poderoso ejército, conquistó la ciudad e hizo prisionero a Joaquín. La victoria militar permitió al babilonio establecerse firmemente en Palestina, pero aún quedaban dificultades por superar, ya que Sedecías, tío de Joaquín, a quien había puesto al frente de Judá como títere, buscó una alianza con Egipto, muy criticada por el profeta Jeremías, mediante la cual trató de librarse de los babilonios. Nabucodonosor envió un ejército que, tras derrotar a los egipcios y tomar Laquis y Azeca, asedió y tomó Jerusalén en 587 y la arrasó. En política interior, el monarca destacó por su labor de reconstrucción de ciudades y templos, así como por el engrandecimiento de su capital, Babilonia.


NEFERTITI  

(s. XIV a.C.)
Reina de Egipto. Esposa de Amenhotep IV, también conocido como Akenatón, se cree que podría proceder de Mitanni, pero este extremo no ha podido ser confirmado. Fue una ferviente partidaria del culto al dios sol Atón propugnado por su esposo en contraposición a la religión tradicional egipcia. Nefertiti se convirtió en una figura preeminente en la nueva capital del Tell al-Amarna; su imagen, dentro de los nuevos cánones estéticos del período Amarna, aparece en muchas representaciones artísticas. Entre éstas hay que reseñar el famoso busto polícromo conservado en Berlín, así como la talla de cuarcita inacabada de El Cairo. Tuvo seis hijas con Amenhotep IV, pero acabó perdiendo el favor del rey, a los doce años del reinado de éste, y se retiró de la corte aunque continuó viviendo en la ciudad. Aún cuando su esposo empezaba a buscar el compromiso con los representantes de las antiguas divinidades, nunca renegó de su fe en Atón.


NERÓN [Lucio Domicio Nerón Claudio]  

(Antium, actual Italia, 37-Roma, 68)
Emperador romano (54-68). Fue emperador a los diecisiete años, a la muerte de Claudio en el 54. En su entorno se desató una lucha por el poder entre dos grupos de cortesanos, uno encabezado por su madre Agripina y el otro por Séneca, su preceptor. Este último resultó el vencedor, tras los asesinatos de Británico (año 55), hermanastro del emperador, en quien Agripina pretendía apoyarse para arrebatar el poder a su hijo, y el de la propia Agripina, en el 59. A partir de este momento Nerón fue apartándose de la influencia de Séneca y sus planteamientos prosenatoriales para derivar hacia un populismo autocrático parecido al de su tío Calígula. Intentó gobernar apoyándose en la plebe urbana de Roma, y a ello obedece el que la visión que nos han dejado escritores senatoriales como Tácito o Suetonio sea muy desfavorable.
Otro elemento que ha hecho que la figura de Nerón se vea con tintes muy negativos fue la persecución a la que sometió a los cristianos, a los que utilizó como cabeza de turco al acusarlos de ser los autores del voraz incendio que arrasó Roma en el 64. La oposición al Senado y la necesidad de dinero para hacer frente a los numerosos gastos del aparato imperial, llevaron al emperador a recurrir a la habitual política de condenas y confiscaciones contra grandes propietarios de la aristocracia romana acusados de delitos de lesa majestad, así como a devaluar la moneda. Pronto aparecieron diversos complots para deshacerse de Nerón, como la de Pisón en el 65, que fracasó y fue seguida de una represión en la que murieron Petronio y Séneca. Todo esto hizo que el emperador se volviera cada vez más desconfiado y considerase como una amenaza a cualquiera que tuviese una mínima popularidad, y así no dudó en hacer ejecutar sin juicio a Corbulón, un exitoso general. Esto causó profundo malestar en el ejército, que a la sazón luchaba en diversos frentes para sofocar una serie de revueltas populares en Britania y Palestina. En el 68 se sublevaron las legiones de la Galia al mando de Víndice y las de Hispania mandadas por Galba. La rebelión de los legionarios coincidió con una oleada de descontento en la misma Roma y el emperador, desesperado, se suicidó.