MOISES |
MENANDRO |
MIRON |
MARCO ANTONIO |
MARIO |
MARCIAL |
MARCOS |
MARIA |
MATEO |
MARCO AURELIO |
MANI
(Atenas, h. 540 a.C.-id., h. 489 a.C.)
Político y estratega ateniense. Sobrino de Milcíades el Viejo, fundador del principado ateniense del Quersoneso hacia el 555 a.C., y sucesor de Esteságoras, su hermano, en el gobierno de este territorio tracio, tuvo que someterse al rey Darío I de Persia, a quien acompañó en la expedición contra los escitas (513 a.C.). En el 499 a.C., sin embargo, dirigió la insurrección jonia contra el dominio persa y ocupó las islas de Lemnos e Imbros, que pobló de atenienses. A pesar de los éxitos iniciales, la rebelión acabó siendo sofocada y el caudillo heleno se vio obligado a refugiarse en Atenas (495 a.C.). En poco tiempo, Milcíades se convirtió en el general con mayor prestigio del ejército ateniense, por lo que, en el 490 a.C., fue nombrado estratega o jefe militar.
En el verano de aquel mismo año, tras recibir noticias del desembarco de las tropas de Darío en Maratón, decidió salir a su encuentro. Gracias a una audaz maniobra táctica, infligió una severa derrota a los persas, que perdieron en la batalla de Maratón más de 6.400 hombres y siete naves. Acto seguido, emprendió una expedición naval contra las Cícladas, pero fracasó en su intento de tomar la isla de Paros, acción en la que cayó herido. De regreso a Atenas, Milcíades fue acusado de deslealtad por el partido democrático, liderado por Jantipo, padre de Pericles, y condenado a pagar una multa. Poco después, hacia el 489 a.C., murió a consecuencia de la herida recibida, víctima de una gangrena. Personaje notorio de la Antigüedad, con su victoria sobre los persas en Maratón, Milcíades convirtió a Atenas en la potencia hegemónica de la Grecia clásica.
(?-?, s. XIII-XIV a. C.)
Profeta hebreo. Según el Antiguo Testamento, en sus libros Éxodo y Números, Moisés fue el conductor de los hebreos en su peregrinar desde Egipto, país en el que estaban sometidos a la esclavitud, hasta la tierra al este del río Jordán. Así mismo, la tradición pretende que estuvo en presencia de Yahvé en el monte Sinaí, donde recibió los Diez Mandamientos. Tras ello, agrupó a las distintas tribus bajo la ley divina y ordenó y dotó de contenido la Torá, motivo por el cual se da el nombre de ley mosaica a dicho conjunto religioso. En el Deuteronomio se relata que murió al este del Jordán, antes de que los hebreos llegaran a Canaán, la tierra prometida. La tradición (Ex. 17:14; 24:4; 34:27-28; Num. 33:2; y Deut. 31:9; 24-26) le atribuye también la autoría de los cinco libros del Pentateuco, hecho que, sin embargo, no acepta la crítica moderna. Se cree, no obstante, que efectivamente dejó varios escritos, los cuales fueron utilizados con posterioridad como espina dorsal de la citada obra. La tradición judía lo considera su más importante profeta.
(Atenas, h. 342 a.C.-id., h. 292 a.C.)
Escritor griego. De familia acomodada, fue discípulo del poeta Alexis y del filósofo Teofrasto. Escribió más de cien comedias, de las que únicamente una, El misántropo, se conserva entera. Del resto sólo quedan fragmentos, como en el caso de El arbitraje, La mujer de Samos o El hombre de Sición. Máximo representante de la comedia nueva, mostró un enorme dominio de la trama. Destacó sobre todo por la fina observación de caracteres, por lo que muchos de sus personajes se convirtieron en arquetipos (el parásito, el avaro, el misántropo, etc.). Sus comedias fueron imitadas por los autores latinos Publio Terencio y Tito Maccio Plauto, y a través de ellos su estilo pasó luego al teatro renacentista europeo.
(Eleutera, actual Grecia, ?-?, s. V a.C.)
Escultor griego. Fue el principal escultor griego de su tiempo, exponente del llamado estilo severo y precursor de los grandes maestros del clasicismo pleno. Nació en Beocia, pero desarrolló su actividad, entre el 470 y el 440 a.C. aproximadamente, en Atenas, donde obtuvo la ciudadanía. Las fuentes literarias le atribuyen numerosos obras, en particular estatuas de atletas y héroes. Sin embargo, sólo se le han podido asignar con certeza tres, conocidas por copias romanas: el Discóbolo, el grupo de Atenea y Marsias y el Anadumenos. Las dos primeras, sobre todo, son emblemáticas del estilo de Mirón, centrado en la plasmación del movimiento a través de las tensiones del cuerpo. El Discóbolo, que está captado en el instante anterior a la realización de un movimiento violento, constituye un ejemplo magistral de equilibrio dinámico, de desnudo juvenil ágil y vivo: el brazo derecho y la pierna izquierda insinúan el movimiento; el brazo izquierdo y la pierna derecha sugieren equilibrio.
Una idea semejante se encuentra en el grupo de Atenea y Marsias, plasmado en el momento en que el sátiro se detiene ante la diosa antes de retroceder. Estas dos obras, de figuras estáticas pero llenas de vitalidad y en las que se adivina el movimiento, hacen que Mirón sea considerado un artista adelantado a su tiempo, que buscaba por todos los medios superar la inmovilidad característica del estilo arcaico. Mediante copias fragmentarias se ha podido reconstruir la estatua del Anadumenos, un atleta que recuerda al Discóbolo por la estructura del cuerpo. No se conoce el bronce titulado Vaca, situado en la plaza del mercado de Atenas, que reportó a Mirón una gran fama en su tiempo y fue motivo de inspiración para numerosos epigramistas por su intenso realismo.
(Roma, 83 a.C.-Alejandría, actual Egipto, 30 a.C.)
General romano. Combatió en las guerras de las Galias a las órdenes de Julio César, así como en el enfrentamiento civil entre éste y Pompeyo Magno y participó en la batalla de Farsalia. En el 44 a.C. compartió con César el consulado. Tras el asesinato de éste, en los idus de marzo, pronunció el elogio fúnebre y aprovechó hábilmente la lectura de su testamento para levantar al pueblo contra sus asesinos. De esta forma, hasta la llegada de Octavio, fue el dueño de Roma. En el 43 se asoció con Octavio, con quien había estado enfrentado, y Lépido en lo que fue el segundo triunvirato, una de cuyas primeras víctimas fue el anciano Cicerón, a quien el resentido Marco Antonio no había perdonado sus Filípicas.
Junto a Octavio, venció en Filipos (42 a.C.) a los asesinos de César, Bruto y Casio, que habían intentado la restauración de la república romana. Luego, los triunviros se repartieron el mundo romano, y Antonio se quedó con Oriente y casó con Octavia, la hermana de Octavio, tras lo cual marchó a Oriente con la intención de consolidar la situación de Roma y luchar contra los partos, pero cayó bajo el influjo de Cleopatra, reina de Egipto. Esto le atrajo la hostilidad del pueblo romano, que lo veía como a un títere en manos de la egipcia, factor que supo aprovechar Octavio. Tras una desastrosa campaña de Antonio en Armenia, la tensión creció al correr diversos rumores que acusaban a aquél de querer apoderarse de las provincias orientales para cedérselas a Cleopatra. La guerra fue ya inevitable. En el año 31 a.C., las fuerzas de Antonio y Cleopatra fueron derrotadas por las de Octavio en la batalla naval de Actium. Abandonado a su suerte por la flota egipcia, Antonio regresó a Alejandría, donde, asediado por los ejércitos de su enemigo, se suicidó.
(Arpinus, hoy Arpino, actual Italia, 156 a.C.-Roma, 86 a.C.)
General y político romano. Procedente de una familia humilde, destacó en el ejército de Escipión el Joven en Hispania. En el 119 a.C. fue tribuno de la plebe y en el 107 a.C. fue elegido cónsul y dirigió las operaciones en Numidia contra Yugurta, al cual logró capturar, con la ayuda de Sila, en el 105 a.C. Ante la amenaza planteada por la invasión de los cimbrios y los teutones, Mario fue elegido cónsul cinco años seguidos, del 104 al 100 a.C., ambos inclusive, algo sin precedentes en la historia legal romana, período durante el cual reformó el ejército y derrotó a los invasores. Años más tarde, enfrentado a Sila y al Senado, se vio forzado a huir a África cuando las tropas de su antiguo lugarteniente entraron en Roma. Mario volvió a Roma en el 86 a.C., llamado por Cinna, y llevó a cabo una terrible represalia contra el Senado. Pereció después de haber sido elegido cónsul por séptima vez.
(Bílbilis, hoy Calatayud, actual España, h. 40-id., h. 104)
Escritor latino. Hacia el año 64 se trasladó a Roma, donde residiría buena parte de su vida. Tras varios años de penurias económicas, logró la protección de algunos personajes nobles y el favor del emperador Tito y, después, el de Domiciano. Su obra está formada por quince libros agrupados bajo el título genérico de Epigramas, aunque los libros I (Liber spectaculorum), XIII (Xenia) y XIV (Apophoreta) no se ajustan a esta forma y son de carácter conmemorativo. En los doce restantes fijó la forma definitiva del epigrama, breve poema satírico y mordaz que muestra su aguijón en un final imprevisto. Sin constituir una verdadera crítica social, estos poemas, de expresión natural y sobria, reflejan con ironía y realismo las costumbres y las debilidades de la sociedad romana de su tiempo.
Citas: «Créeme, no es prudente decir "Viviré": mañana es demasiado tarde: vive el hoy.». Epigramas
(Jerusalén?, ?-Alejandría?, ? s. I d.C.)
Autor del segundo Evangelio según la tradición cristiana. El Nuevo Testamento incluye varios detalles biográficos sobre su persona, si bien de forma fragmentaria y, en ocasiones, contradictoria. La crítica moderna considera como única mención fiable una referencia a su tarea junto a san Pablo, de quien habría sido discípulo. Según consta en los Hechos de los Apóstoles, el hogar familiar de su madre en Jerusalén habría sido un activo punto de encuentro de los primeros cristianos. Así mismo se indica que Marcos habría acompañado a san Pablo en su viaje a Antioquía. Otra referencia aparece en Lucas (10:1), donde se le nombra como uno de los 72 discípulos de Jesús. Su Evangelio, cronológicamente el más antiguo, aunque luego colocado detrás del de san Mateo, fue redactado en griego, seguramente hacia el año 70. La Iglesia Copta lo considera su padre fundador y, según una tradición posterior, sus restos fueron trasladados a Venecia, ciudad de la que es patrón. Se le conmemora el 25 de abril.
(Nazaret?, actual Israel, ?-? s. I a.C.)
Llamada Virgen María [en hebreo Myriam]. Madre de Jesús. Según la tradición evangélica, María fue hija de Joaquín, perteneciente a la tribu de Judá, y de Ana. Tras ser presentada en el templo fue entregada a José (Lucas, 1:26) y hasta su unión con éste permaneció en el templo (Hechos, 1:14). Obligados a inscribirse en el censo, María y José se trasladaron de Nazaret a Belén, donde nació Jesús, al que posteriormente presentaron en el templo (Lucas, 2:1). Tras la promulgación, por orden de Herodes, de una ley que obligaba a matar a todos los infantes menores de dos años, emigraron a Egipto, donde permanecieron hasta la muerte del citado monarca (Mateo, 2:1). Posteriormente, también según la tradición, convivió con los Apóstoles y, a su muerte, fue enterrada en el monte de los Olivos. El culto a María, especialmente el litúrgico e iconográfico, se remonta a los primeras fases del cristianismo, en las que desempeñó un papel fundamental. La liturgia la considera «siempre virgen» e «inmaculada», y en el concilio de Éfeso de 431 fue proclamada «María Madre de Dios».
(s. I)
Apóstol y evangelista. La tradición cristiana le atribuye la autoría del primer evangelio sinóptico. Según se describe en los Evangelios (Mateo 9:9 y Marcos 2:14), Jesús le pidió que se uniera a sus seguidores, debido a lo cual fue duramente criticado, puesto que Mateo ejercía de recaudador de impuestos, por lo que no gozaba de las simpatías de sus conciudadanos. El Nuevo Testamento no aporta más detalles biográficos sobre su persona, si bien la tradición indica que evangelizó Judea y, posteriormente, fue misionero en Etiopía y Persia. Hay disparidad de criterios acerca de su muerte, y mientras algunas fuentes mencionan que murió martirizado, otras afirman que falleció de muerte natural. En 1808, la iglesia de la ciudad italiana de Salerno reafirmó que se habían hallado sus restos. Su evangelio, escrito probablemente hacia el año 80, va dirigido a lectores palestinos o judíos crisitianizados y, por ello, familiarizados con el Antiguo Testamento. También por ello, pone especial empeño en demostrar que Jesús es el Mesías anunciado. No obstante, la crítica moderna rechaza atribuirle, al menos en su totalidad, dicho evangelio.
MARCO AURELIO [Marcus Aurelius Antoninus]
(Roma, 121-Viena, 181)
Emperador y filósofo romano. Perteneciente a una gens española de Roma, ya de niño llamó la atención del emperador Adriano, quien quedó admirado por su ingenua franqueza y su inteligencia, y ordenó a Antonino Pío que lo adoptara (138), quedándole destinado el imperio. Estudió retórica griega y latina con Herodes Ático y Marco Cornelio Frontón, el cual desde entonces habría de ser su amigo y consejero espiritual. Seducido por el estoicismo, vistió muy pronto el manto de filósofo (133). César en 139 y cónsul en 140 y 145, este último año casó con su prima Faustina la Joven, hija de Antonino Pío. Los veintitrés años que duró el reinado de Antonino Pío se cuentan entre los más prósperos del imperio, pero cuando, tras su muerte (161), Marco Aurelio fue nombrado emperador, se abrió un período enormemente conflictivo para el imperio, que se vio sacudido por los ataques de los bárbaros, revueltas populares y varias epidemias. A la serie ininterrumpida de guerras y calamidades que tuvo que soportar, el emperador opuso su serenidad y su fuerza moral.
En su relación con los cristianos, adoptó la misma actitud que Trajano, que evitaba la persecución pero reprimía las manifestaciones públicas de su fe y castigaba a los fieles que, tras ser denunciados, se negaban a celebrar el culto de la religión ancestral. Sin embargo, esa actitud obedecía menos a una voluntad erradicadora que a la opinión extremadamente severa que le merecían su proselitismo y sus prácticas rituales. De hecho, los cristianos nunca lo incluyeron en su lista de perseguidores. Como emperador, a pesar de su temperamento pacífico y su preocupación por la economía, se vio obligado a concertar empréstitos forzosos y a desprenderse de parte del patrimonio imperial ante la urgente necesidad de constituir un ejército de esclavos, gladiadores, extranjeros y fugitivos, con el que hacer frente a la presión de los bárbaros; así, rechazó a los germanos hasta más allá del Danubio en el 168, venció a los partos y les arrebató parte de Mesopotamia (161) y sometió a marcomanos (172), cuadros (174) y sármatas (175).
Tras la paz general de 175 y la ocupación de una franja de seguridad al norte del Danubio, admitió en el imperio, por primera vez, a bárbaros como colonos y soldados. Sin embargo, una revuelta en el norte de Italia determinó que proscribiera por un tiempo esa práctica. Quebrantada la paz por los bárbaros en el 177, Marco Aurelio emprendió una nueva campaña, en el curso de la cual sucumbió a la peste que desde el 166 asolaba el imperio, que pasó a regir su hijo Cómodo. Antes de acceder al gobierno del imperio, Marco Aurelio había adquirido el hábito de escribir durante sus viajes cartas diarias a su maestro Marco Cornelio Frontón, a quien comentaba cuestiones de estilo y retórica e informaba sobre el curso de sus estudios y acerca de su delicada salud, castigada por el rígido ascetismo que se imponía; después, pasó escribir para sí mismo, y en griego, cuando antes lo había hecho sólo en latín. Su estilo, influido sin duda por los maestros estoicos, carece, sin embargo, de la dureza dogmática de Epícteto, de quien adoptó el elogio de la libertad humana, o del tono docto y académico de Séneca. Por el contrario, sus textos denotan un tono muy personal, ya que parten de una reflexión íntima y crítica, y acusan una tendencia a transformar la doctrina en un constante examen de conciencia.
Su gran legado, los Pensamientos, es el resultado de las meditaciones morales que, ya al final de su vida, fue dejando por escrito, sin seguir un plan estricto o preestablecido. Dividida en doce libros y redactada en griego, la obra se basa en una serie de reflexiones inspiradas por su experiencia cotidiana y deja traslucir la influencia estoica, en particular la de Epicteto. Su visión del hombre es pesimista, pues considera que sus pasiones son el factor principal de la corrupción del mundo, por lo que aconseja perseguir tan sólo aquellos fines que dependan de uno mismo. Es ilustrativo el hecho de que se inspirara tanto en un esclavo como había sido Epicteto y que detestara el poder despótico al que él mismo denominó, irónicamente, «cesarizar».
Citas: «En ninguna parte puede encontrar el hombre un retiro más tranquilo y menos agitado que en su propia alma.». Pensamientos.
(?, 216-?, h. 274)
Fundador del maniqueísmo. De origen persa, predicó su nueva religión en la India. Llamado por el rey Sahpur I, le siguió en sus expediciones. Según la tradición fue pintor y escritor, además de inventor de la escritura llamada maniquea. De sus libros sagrados sólo nos han llegado fragmentos y traducciones. En 1930 se descubrió en El Fayum una serie de papiros que contenían traducciones al copto de textos de Mani y algunos de sus discípulos. La religión maniquea, que reúne elementos de las mitologías gnóstica, cristiana, judía y budista, entre otras, admite dos principios opuestos en el cosmos, la luz (bien) y la oscuridad (mal). Según el maniqueísmo, Dios envió a sus profetas, el último de los cuales sería Mani, para guiar a las almas en su intento de salir de las tinieblas y alcanzar la luz divina. Mani murió en Persia, crucificado por orden de Bahram I.