(h. 2 700 a.C.)
Arquitecto y médico egipcio. Además de arquitecto, fue un famoso médico al servicio del rey Zoser, de la III dinastía. Para él construyó la pirámide de Saqqara, que tiene el mérito de ser el primer edificio funerario de estas características en Egipto. La obra se singulariza por estar construida en piedra, en lugar del ladrillo o la madera que eran habituales hasta entonces, y por ser escalonada, como si se tratara de una serie de mastabas superpuestas. En la misma necrópolis de Saqqara, además de la pirámide, se le deben los templos. Después de su muerte alcanzó una gran celebridad, hasta el extremo de que, en el período helenístico, los griegos lo divinizaron, asimilándolo a Asclepio. Resulta, por ello, casi imposible conocer su auténtica biografía, ya que se le atribuyeron todo tipo de hechos extraordinarios y milagrosos.
(Jerusalén, h. 760 a.C.-?)
Profeta hebreo. Según la tradición bíblica, Isaías fue el autor del libro del Antiguo Testamento que lleva su nombre, si bien los modernos comentaristas sólo le atribuyen los primeros 39 capítulos. Hijo de una familia aristocrática, predicó durante la segunda mitad del siglo VIII a.C., en los reinados de Ajaz y Ezequías. Según la tradición judía, fue martirizado hacia el 701 a.C. Profetizó la invasión de Israel y la destrucción de Jerusalén por parte de los asirios. Merced a su lenguaje, muy rico y poético, se le considera el profeta de Dios por excelencia. A él se debió también la profecía que anunciaba el nacimiento del Mesías de una mujer virgen.
(?-Ager Sedetanus, actual España, 205 a.C.)
Caudillo ilergeta. Jefe de los ilergetas, una de las tribus ibéricas más importantes del nordeste peninsular, al estallar la Segunda Guerra Púnica se alió con los cartagineses, al igual que la mayor parte de los pueblos ibéricos del interior de Cataluña. La ofensiva inicial romana de los Escipiones, que culminó con la derrota de los cartagineses y sus aliados en la batalla de Cissa (218 a.C.), lo obligó a huir de sus tierras. A pesar de esto, los guerreros ilergetas, dirigidos por él, tuvieron una participación destacada en la batalla de Cástulo, que cambió el sentido de la guerra en la Península a favor de los púnicos. La llegada de Publio Cornelio Escipión transformó el equilibrio de fuerzas gracias a un ataque por sorpresa sobre Cartago Nova, que cayó en poder de los romanos. Los rehenes iberos que los cartagineses retenían para garantizar la lealtad de sus aliados peninsulares fueron liberados por el joven Escipión, con miras a atraerse a las tribus a las cuales pertenecían. Así, Indíbil, el ilercavón Mandonio y el edetano Edecón no dudaron en cambiar de bando para unirse a los romanos en el 208 a.C., si bien la actuación de éstos provocó la posterior rebelión de las tribus indígenas, uno de cuyos líderes fue Indíbil, quien, tras la victoria de Escipión, tuvo que negociar la paz. Ante las duras condiciones impuestas por los romanos, al año siguiente encabezó un levantamiento general en el que participó gran número de tribus ibéricas del nordeste peninsular. La intervención de los procónsules Léntulo y Acidino al mando de un poderoso ejército combinado de romanos y mercenarios iberos terminó por dominar la rebelión, e Indíbil pereció en la batalla del Ager Sedetanus.
(Sevilla, h. 560-id., 636)
Obispo y teólogo de la España visigoda. Hacia el año 600 sucedió a su hermano Leandro como arzobispo de Sevilla, cargo que ostentó hasta su muerte. Promovió la creación de escuelas catedralicias y presidió el concilio de Toledo, que marcó la unificación litúrgica de la España visigoda e impulsó la formación cultural del clero. Autor prolijo, escribió tratados filosóficos, lingüísticos e históricos. De entre sus numerosas obras destacan: De natura rerum, De ordine creaturarum, Regula monachorum y, sobre todo, Etymologiae. Dividida en veinte libros, constituye un enorme tratado en el que se contemplan todos los ámbitos de saber de la época, desde las artes hasta el derecho o la mineralogía. Muy leído durante la Edad Media, fue el primero de los grandes compiladores medievales. Fue canonizado en 1598, y en 1722 el papa Inocencio XIII lo declaró doctor de la Iglesia.