(Pérgamo, actual Turquía, 129-id., 216)
Médico y filósofo griego. Su pensamiento ejerció una profunda influencia en la medicina practicada en el Imperio Bizantino, que se extendió con posterioridad a Oriente Medio, para acabar llegando a la Europa medieval, que pervivió hasta entrado el siglo XVII. Educado como hombre de letras, a los dieciséis años decidió orientar su actividad al estudio de la medicina. Con este objeto viajó a Esmirna y finalmente a Alejandría, para regresar de nuevo a Pérgamo en el año 157, donde ejerció de médico de la tropa de gladiadores. En el 162 se trasladó a Roma, donde pronto se hizo célebre por las curas practicadas a miembros de familias patricias que con anterioridad habían sido desahuciados, así como por el empleo de una elocuente retórica en discusiones de carácter público. Fue médico de los emperadores Marco Aurelio, Cómodo y Septimio Severo, antes de volver de nuevo a Pérgamo, donde murió en el 216. Influido por la doctrina hipocrática, sostuvo como tesis que la salud del individuo se basa en el equilibrio entre la sangre y una serie de humores conocidos como bilis amarilla, bilis negra y flema. Fue pionero en la observación científica de los fenómenos fisiológicos, y practicó numerosas disecciones, que le permitieron identificar siete pares de nervios craneales, describir las válvulas del corazón, e incluso establecer las diferencias estructurales entre venas y arterias. Así mismo, logró demostrar que las arterias no transportaban aire, como entonces se creía, sino sangre. Autor de más de trescientas obras, en la actualidad se conservan de ellas, total o parcialmente, unas ciento cincuenta.
(?, h. 389-Roma, 450)
Princesa romana. Hija del emperador Teodosio I, fue hecha prisionera cuando los visigodos de Alarico asolaron Roma en el 410, y en el 414, en Narbona, contrajo matrimonio con el rey visigodo Ataúlfo, del cual tuvo un hijo. Tras el asesinato de su marido, Gala fue restituida a su hermano, el emperador Honorio, quien volvió a casarla, en esta ocasión con el futuro emperador Constancio II. La muerte prematura de su esposo y la acusación que sobre ella pesaba de haber conspirarado contra su hermano en connivencia con los visigodos, la obligó a huir a Constantinopla. Allí consiguió en el 425 que Bizancio reconociera como emperador de Occidente a de su hijo (Valentiniano III), durante cuya minoridad ejerció de regente. El mausoleo donde reposa Gala Placidia se encuentra en Ravena (Italia).