AMENHOTEP IV (AKENATÓN) |
ANAXIMANDRO |
ANAXIMENES |
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ARQUILOCO |
ASURBANIPAL |
ALEJANDRO MAGNO |
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ANACREONTE |
ANAXAGORAS |
ANIBAL |
ANTIOCO |
APELES |
ARISTARCO |
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ARISTOTELES |
ARQUIMEDES |
ASDRUBAL |
AGRIPA |
AUGUSTO |
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APULEYO |
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AURELIANO |
AGUSTIN |
ALARICO |
ATAULFO
(Ur, hoy desaparecida, actual Irak, s.s. XIX- XVIII a.C.-cerca de Mamré?, actual Israel, s. XVIII a.C.)
Patriarca hebreo. Hijo de Téraj, emigró desde Mesopotamia a Canaán, estableciéndose en Mamré. Según la tradición, tuvo dos hijos: Ismael, de su esclava Agar, que es considerado el padre de los árabes, e Isaac, de su esposa Sara, hasta entonces estéril. La Biblia explica también como Dios le pidió que sacrificara a su hijo Isaac, pero tras constatar su lealtad, le ordenó en el último momento que detuviera el sacrificio y estableció una alianza con él: le prometió las tierras de Canaán para él y su descendencia. El símbolo de esta alianza fue la circuncisión. Abraham constituye una parte muy importante de la historia bíblica de la salvación y es considerado el padre del judaísmo. Tanto por parte de la religión judía como de la cristiana es considerado el depositario de la bendición para todos los pueblos. El judaísmo lo ha considerado siempre como un modelo de hombre justo y ha alabado su vida mediante numerosas tradiciones. En las épocas oscuras de la historia de Israel, los profetas hebraicos siempre intentaron devolver la confianza a su pueblo recordando a Abraham y su alianza con Dios: «Considerad la roca de que habéis sido cortados, la cantera de donde habéis sido extraídos. Mirad a Abraham, vuestro padre». Pero Abraham no sólo es una figura importante en la religión judía, también lo es en las religiones cristiana e islámica: tanto Juan Bautista como Pablo se oponen a la creencia de que solamente los descendientes carnales de Abraham están llamados a la salvación en el día del Juicio Final. Según ellos, la promesa que hizo Dios a Abraham no se limita al pueblo judío, sino que contempla una filiación espiritual. En cuanto a la religión islámica, se la denomina «Millat Ibrahim», que significa «religión de Abraham». Se dice que Abraham murió a la edad de ciento setenta y cinco años, y parece ser que su tumba, lugar de peregrinación durante muchos siglos, se encuentra en la caverna de Makpelá, al este de Mamré.
AMENHOTEP (o Amenofis) IV, más adelante AKENATÓN
(?-?, 1362 a.C.) Faraón de la XVIII dinastía (h. 1379-1362 a.C.).
Hijo de Amenhotep III y de la reina Tity. Probablemente compartió el trono con su padre antes de sucederle, hacia el 1379 a.C. Poco después de su coronación intentó restablecer la plena autoridad regia frente a la tiranía ejercida por los sacerdotes de Amón. Para ello, emprendió una profunda reforma religiosa de tendencia monoteísta, centrada en la imposición del culto al dios Sol (Atón) en sustitución de Amón y de las demás divinidades egipcias. La nueva religión se basaba en la expresión de gratitud hacia la deidad solar, que con su calor daba vida a todos los hombres y animales. En 1374 a.C., el faraón decidió cambiar su nombre, Amenhotep («Amón está satisfecho»), por el de Akenatón («el servidor de Atón»), y trasladar la capital de Tebas a la nueva ciudad de Aketatón («el horizonte de Atón»), actual Tell al-Amarna. A consecuencia de estos cambios políticos y religiosos, el arte egipcio experimentó una notable renovación durante su reinado, ya que perdió su tradicional carácter hierático para adoptar otro más humano y naturalista. En política exterior, Akenatón se despreocupó de Siria y Palestina, territorios que cayeron en manos de los hititas.
Los últimos años de su vida estuvieron marcados por constantes intrigas palaciegas, instigadas por cortesanos desafectos, que indujeron al monarca a repudiar a su esposa Nefertiti. Tras su muerte, acaecida en 1362 a.C., Tutankamón, su joven sucesor, renegó formalmente de la religión de Tell al-Amarna, considerada a partir de aquel momento como herética, recuperó los antiguos cultos egipcios y devolvió a los sacerdotes tebanos el omnímodo poder de que antes gozaran.
(Mileto, hoy desaparecida, actual Turquía, 610 a.C.-id., 545 a.C.)
Filósofo, geómetra y astrónomo griego. Discípulo de Tales, fue miembro de la escuela de Mileto, y sucedió a Tales en la dirección de la misma. Según parece, también fue un activo ciudadano de Mileto, y condujo una expedición a Apolonia (Mar Negro). Se dedicó a múltiples investigaciones, que le llevaron a la afirmación de que la Tierra es esférica y que gira en torno a su eje. También se le atribuye el trazado de un mapa terrestre, además de otros trabajos como la fijación de los equinoccios y los solsticios, y el cálculo de las distancias y los tamaños de las estrellas. Determinó como el origen de todas las cosas (arché) el ápeiron: «lo indefinido e indeterminado».
(?, h. 588 a.C.-?, h. 534 a.C.)
Filósofo griego. Discípulo de Anaximandro y de Parménides, se desconocen los detalles de su vida y sus actividades. Miembro de la escuela milesia, afirmó que el principio material y primero, el origen de todas las cosas (arché) era el aire y lo infinito, a la vez que sostuvo que los astros no se mueven bajo la Tierra sino en torno a ella. Según la información del historiador Apolodoro, vivió hacia la época de la toma de Sardes y murió antes de que la ciudad de Mileto fuera destruida (494 a.C.). Concibió el mundo como un ser vivo, análogamente a como concebía el alma de los hombres: «De la misma manera que nuestra alma, que es aire, nos sostiene, igualmente un soplo y el aire envuelven el mundo entero.»
(?, h. 540 a.C.-?, h. 467 a.C.)
Político y militar ateniense. Discípulo de Clístenes. Le fue dado el mando, junto a Milcíades, de las tropas griegas que combatieron en la batalla de Maratón, y no dudó en cedérselo a su colega, por considerar que estaba más capacitado que él para dirigir el combate. Tras la Primera Guerra Médica, Arístides se enfrentó con Temístocles por el gobierno de Atenas, y éste lo hizo condenar al ostracismo, pero con el reinicio de las hostilidades con los persas, fue llamado de nuevo para servir a su patria. Luchó en la batalla de Salamina (480 a.C.), en la cual tuvo un papel destacado al tomar la guarnición persa de Psitalía. Participó también en la batalla de Platea, al mando del contingente ateniense. Acabada la guerra, fue el encargado de la organización de la Liga de Delos, y administró con gran honestidad el fondo común de la misma, aportado por las ciudades que la componían.
(Paros, actual Grecia, 712 a.C.-id., 664 a.C.)
Poeta lírico griego. De padre noble y madre esclava, perdió su fortuna y estuvo arruinado durante gran parte de su vida, e incluso tuvo que trabajar como mercenario para subsistir. Rechazado por la sociedad y por su amada, Neobule, hizo de ello tema de su poesía, cruda y satírica, siendo el primer poeta de la Antigüedad en tomar la propia vida como referente poético. Su poesía es de gran sinceridad, y destaca formalmente por el uso del metro yámbico para temas satíricos, razón por la cual se le considera uno de los principales renovadores de esta forma. Sus Yambos fueron prohibidos en Esparta, ya que iban dirigidos a Neobule y a su padre, y le acusaron de haber inducido a ambos al suicidio. También escribió himnos y elegías, pero del total de su obra sólo se han conservado algunos fragmentos.
(?-?, 627 a.C.)
Rey de Asiria (669 a.C.-627 a.C.). Heredó el trono de Assur a la muerte de su padre Asarhaddon, mientras que su hermano Shamash-shum-ukin recibió el de Babilonia. Las disposiciones de su padre hicieron que la transmisión del poder fuese pacífica, por lo cual Asurbanipal pudo dedicarse a continuar la ocupación de Egipto que aquél había iniciado. Tras vencer a los egipcios y conquistar Tebas en el 663 a.C., Asurbanipal desencadenó una guerra contra los medos, que se extendió a Elam. En el 655 a.C., el ejército asirio derrotó a los elamitas cerca del río Ulai. Dos años más tarde, Asurbanipal venció a los medos cuando marchaban sobre Nínive. Con los recursos de Asiria forzados al máximo por la guerra en tantos frentes, Shamash-shum-ukin conspiró contra su hermano con la ayuda de los elamitas. Pero Asurbanipal reaccionó con rapidez y tomó Babilonia en el 652 a.C., para luego iniciar una ofensiva definitiva contra Elam, que fue arrasado. Los últimos años de su vida se vieron sacudidos por los conflictos internos y las incursiones de los escitas, en medio del declinar del antaño poderoso ejército asirio, que al fin se vio obligado a abandonar Egipto.
(Pella, hoy desaparecida, actual Grecia, 356 a.C.-Babilonia, hoy desaparecida, actual Irak, 323 a.C.)
Rey de Macedonia (336-323 a.C.). Hijo del monarca macedonio Filipo II y de Olimpia, fue instruido en diversas disciplinas (retórica, filosofía, geografía, historia, política y ciencias físicas y naturales) por Aristóteles, el sabio más eminente de la época, y en el arte de la guerra por su padre, un hábil estratega. Con tan sólo dieciocho años, Alejandro demostró sus aptitudes militares en la batalla de Queronea, en la que dirigió la caballería macedonia frente a los tebanos (338 a.C.). Dos años más tarde, en el 336 a.C., el asesinato de Filipo II le permitió subir al trono de Macedonia a la edad de veinte años. Apenas ceñirse la corona, tuvo que hacer frente a las incursiones de tracios e ilirios en el norte de su reino y a una sublevación de varias ciudades griegas contra la hegemonía macedonia. Sometidas Tracia e Iliria, el joven monarca destruyó Tebas y se hizo nombrar hegemon (general en jefe) de la liga panhelénica de Corinto.
En el 334 a.C., una vez pacificada Grecia, y al frente de un ejército de 40.000 hombres, Alejandro cruzó el Helesponto e inició una gran campaña contra Persia, enemiga secular de los helenos. La victoria sobre los persas en el río Gránico le permitió la conquista de Licia, Panfilia, Pisidia y Frigia, en cuya capital, Gordio, cortó con su espada el nudo gordiano, lo que, según la leyenda, anunciaba su dominio sobre Asia. En el 333 a.C. derrotó al ejército del rey persa Darío III en Isos, triunfo que le abrió las puertas de Oriente Medio. Con el objetivo de privar a Persia de su salida al mar y aniquilar la flota fenicia, aliada de los persas, conquistó Siria, Tiro, Gaza e Israel, y, para asegurarse el abastecimiento de trigo, se adueñó de Egipto. En el delta del Nilo fundó la ciudad de Alejandría, destinada a convertirse en uno de los principales centros culturales de la Antigüedad (332 a.C.).
Dominado todo el Mediterráneo oriental, en el 331 a.C. volvió hacia el norte y, después de atravesar el Éufrates y el Tigris, venció en Gaugamela, cerca de Arbelas, a Darío III, quien se vio obligado a huir, y al poco tiempo murió asesinado por Bessos, sátrapa de Bactriana. Entre los años 331 y 327 a.C., las tropas griegas avanzaron con facilidad por Mesopotamia, ocuparon las ciudades de Babilonia, Susa, Pasargada y Persépolis y conquistaron las satrapías orientales de Sogdiana y Bactriana, donde Bessos fue apresado y ejecutado por traidor. De esta forma, el monarca macedonio se convirtió en soberano de los persas, hecho que lo elevó a la categoría de divinidad a ojos de sus nuevos súbditos. Fue entonces cuando Alejandro comenzó a materializar su sueño: un gran imperio que uniera Oriente y Occidente y fusionara la cultura helénica con la asiática, por lo que fomentó los matrimonios masivos entre griegos y persas, y él mismo, en el 328 a.C., casó con la princesa Roxana, quien le daría un hijo póstumo. Fascinado por la idea de un imperio universal, se dirigió hacia la India y derrotó al rey Poros en el río Hidaspes, lo cual le permitió someter el Punjab. No obstante, el descontento de sus soldados, extenuados tras ocho años de campañas, le obligó a iniciar el regreso hacia Susa (326 a.C.). Ya en Babilonia, en el 323 a.C., mientras preparaba la conquista de Arabia, enfermó a causa de unas fiebres y murió a la edad de treinta y tres años. Tras su desaparición, el vasto imperio que había conseguido forjar se desvaneció rápidamente, desmembrado entre sus diferentes generales.
Citas:«Ninguna fortaleza es tan inexpugnable que no pueda entrar en ella un mulo cargado de oro.»
(?-en el Júcar, actual España, 229 a.C.)
General cartaginés. Miembro de la familia de los Barca («Rayo»), y padre de Aníbal Barca. En el 247 a.C., durante la Primera Guerra Púnica, se le encomendó la defensa de las ciudadelas de Lilibeo y Drepanum, las últimas posesiones sicilianas de Cartago. Con reducidos efectivos realizó una brillante campaña, pero su intervención no pudo cambiar el curso de la guerra, que acabó con la derrota de la ciudad púnica. En el 240 a.C., Amílcar asumió el mando de las tropas cartaginesas que, después de tres años de lucha sin tregua, lograron aplastar una revuelta de mercenarios que estuvo a punto de destruir Cartago. Años más tarde, indignado por la actitud de Roma, que, rompiendo tratados, había arrebatado Cerdeña a Cartago, convenció al gobierno de la necesidad de instituir un imperio en Hispania, para obtener los recursos necesarios para futuras guerras con la ciudad del Tíber. Inició una campaña de invasión y logró algunos éxitos, pero murió mientras se retiraba a través del Júcar, tras caer en una emboscada que le habían tendido los oretanos.
(Teos de Lidia, actual Grecia, s. VI a.C.-id., s. V a.C.)
Poeta lírico griego. Fue llamado por el tirano de la isla de Samos, Polícrates, como poeta de corte y se dice que también como preceptor, y permaneció a su servicio hasta que la isla cayó en manos de los persas. Aceptó entonces la invitación de Hiparco, hijo de Pisístrato, y partió para Atenas, donde obtuvo clamorosos éxitos y fue introducido en la alta aristocracia ateniense; también pudo entrar en contacto con otros poetas líricos. Con la caída del tirano, en el 514 a.C., Anacreonte se dirigió a Tesalia, donde pasó el resto de su vida como poeta de la corte. De su obra se han conservado tan sólo algunos fragmentos, en los que canta a los goces de la vida y el amor, y gracias a la edición del filólogo alexandrino Aristarco de Samotracia, se sabe que se dividía en poesía lírica, elegíaca y yámbica.
(Clazómenas, actual Turquía, 500 a.C.-Lámpsaco, id., 428 a.C.)
Filósofo, geómetra y astrónomo griego. Posiblemente discípulo de Anaxímenes, perteneció a la denominada escuela jónica y abrió la primera escuela de filosofía en Atenas. Entre sus discípulos estuvieron Pericles, Tucídides, Eurípides, Demócrito, Empédocles y, aunque no se sabe a ciencia cierta, Sócrates. Anáxagoras situó el principio de todas las cosas (arché) en el nous (entendimiento), encargado de imprimir orden al caos original, y en su tratado Sobre la naturaleza afirmó la divisibilidad indefinida del espacio y del tiempo. Fue expulsado de Atenas bajo la acusación de ateísmo; según los testimonios de la época, el motivo real fue su afinidad con Pericles, quien se hallaba en oposición a Tucídides, siendo acusado de ateísmo.
(Cartago, hoy desaparecida, actual Túnez, 247 a.C.-Bitinia, actual Turquía, 183 a.C.)
Militar cartaginés. Hijo de Amílcar Barca, quien, según la leyenda, le hizo jurar odio eterno a los romanos ante los dioses. Tras la muerte de su padre (229 a.C.) y el asesinato de su cuñado Asdrúbal (221 a.C.), Aníbal asumió la jefatura del ejército cartaginés, que ya entonces controlaba el sur de Hispania. Desde su base de Cartago Nova (la actual Cartagena), realizó varias expediciones hacia el altiplano central y sometió a diversas tribus iberas. En el 219 a.C. destruyó Sagunto, ciudad aliada de Roma, y traspuso el Ebro, río en que, siete años antes, cartagineses y romanos habían fijado el límite de sus respectivas influencias en territorio peninsular; esta acción significó el inicio de la Segunda Guerra Púnica (219-202 a.C.).
En la primavera del 218 a.C., Aníbal concedió a su hermano Asdrúbal el mando de las tropas en Hispania y partió hacia Italia con un ejército de 60 000 hombres y 38 elefantes. Después de atravesar los Pirineos, y los Alpes, llegó a la llanura del Po, donde derrotó a los romanos sucesivamente en Tesino y en Trebia, a pesar de las numerosas bajas que había sufrido en el curso de la marcha. Al año siguiente, una nueva victoria, esta vez junto al lago Trasimeno, le dio el control sobre la Italia central. Aplastado el ejército romano de Flaminio, Roma quedó a merced del cartaginés, pero éste no se atrevió a asaltar las sólidas murallas de la ciudad y prefirió dominar la Italia meridional. En agosto del 216 a.C., venció en Cannas a las tropas de Lucio Emilio Paulo y Marco Terencio Varrón, cuyos efectivos duplicaban a los suyos. No obstante, lejos de sus bases de avituallamiento, sin posibilidad de recibir refuerzos, ya que su hermano Asdrúbal había sido derrotado y muerto por Claudio Nerón en la batalla de Metauro cuando se dirigía a socorrerle (207 a.C.), y habiendo fracasado en el intento de atraer a su causa a los pueblos itálicos sometidos por Roma, el ejército de Aníbal quedó aislado e inmovilizado en la Italia meridional durante varios años, situación que aprovecharon los romanos para contraatacar.
Tras expulsar a los cartagineses de la península Ibérica, el general romano Publio Cornelio Escipión, llamado el Africano, desembarcó cerca de Cartago (203 a.C.), hecho que obligó a Aníbal a regresar a África, donde fue vencido en la batalla de Zama, en el 202 a.C. A consecuencia de esta derrota, Cartago se vio obligada a firmar una paz humillante, que puso fin al sueño cartaginés de crear un gran imperio en el Mediterráneo occidental. Con todo, Aníbal, elegido sufeta para los años 197 y 196 a.C., intentó reconstruir el poderío militar cartaginés, pero, perseguido por los romanos, hubo de huir y refugiarse en la corte de Antíoco III de Siria, a quien indujo a enfrentarse con Roma, mientras él negociaba una alianza con Filipo V de Macedonia. A raíz de las victorias romanas sobre los sirios en las Termópilas (191 a.C.) y en Magnesia (189 a.C.), Aníbal huyó a Bitinia, donde decidió quitarse la vida el año 183 a.C., para evitar que el rey Prusias lo entregase a Roma y ante la imposibilidad de encontrar un refugio en que pudiera sentirse seguro.
Citas: «Hallaré un camino o me lo abriré.» (Refiriéndose a su paso de los Alpes.)
(?, 242 a.C.-?, 187 a.C.) Rey de Siria (223 a.C.-187 a.C.).
Tras una enérgica campaña entre el 210 y el 205 a.C., logró devolver al reino de los seléucidas su antigua extensión, y convertirlo en una de las principales potencias asiáticas. Aprovechó con habilidad la guerra entre Filipo V de Macedonia y los romanos para tener las manos libres y atacar Egipto, pero su posterior implicación en Tracia acabó enfrentándolo con Roma. Aconsejado por Aníbal, que se había refugiado en su corte, decidió iniciar la guerra contra los romanos, pero no lo hizo de la manera que el cartaginés le propuso: formando una gran coalición. Así, su expedición a Grecia, en el 192 a.C., fue vencida cerca de las Termópilas, mientras que su flota sufría una derrota tras otra frente a las escuadras romana y rodia. En el 190 a.C., un poderoso ejército romano, mandado por Escipión, aplastó a las principales fuerzas de Antíoco en Magnesia, obligándole a aceptar una paz muy dura. Entre las condiciones de la misma estaba la entrega de Aníbal a los romanos, pero el cartaginés la evitó al huir a Bitinia.
(s. IV a.C.).
Pintor griego. Las fuentes de la Antigüedad lo mencionan como el pintor más famoso de la Grecia clásica y sin duda debió de ser una figura muy destacada, ya que fue pintor de la corte de Filipo de Macedonia y de su hijo Alejandro Magno, de quien hizo varios retratos. Sin embargo, sus obras nos son desconocidas, ya que ninguna de ellas se ha conservado. Sólo quedan las minuciosas descripciones de Luciano, a partir de las cuales algunos pintores renacentistas, como Botticelli y Mantegna, versionaron su famosa Calumnia. De otra de sus mejores creaciones, la Afrodita Anadiomene, se dice que la pintó del natural teniendo como modelo a una amante de Alejandro Magno. De sus pinturas se han exaltado, sobre todo, dos aspectos: la excelente composición y los magníficos efectos de claroscuro.
(Samos, actual Grecia, 310 a.C.-Alejandría, actual Egipto, 230 a.C.)
Astrónomo griego. Pasó la mayor parte de su vida en Alejandría. De su obra científica sólo se ha conservado De la magnitud y la distancia del Sol y de la Luna. Calculó que la Tierra se encuentra unas 18 veces más distante del Sol que de la Luna, y que el Sol era unas 300 veces mayor que la Tierra. El método usado por Aristarco era correcto, no así las mediciones que estableció, pues el Sol se encuentra unas 400 veces más lejos. Formuló, también por primera vez, una teoría heliocéntrica completa: mientras el Sol y las demás estrellas permanecen fijas en el espacio, la Tierra y los restantes planetas giran en órbitas circulares alrededor del Sol. Perfeccionó la teoría de la rotación de la Tierra sobre su propio eje, explicó el ciclo de las estaciones y realizó nuevas y más precisas mediciones del año trópico.
(Atenas, 450 a.C.-id., 385 a.C.)
Comediógrafo griego. Poco se sabe sobre su vida, tan sólo algunos detalles extraídos de su obra, de la que se conserva una cuarta parte. Fue un ciudadano implicado en la política ateniense: participó en las luchas políticas para la instauración del Partido Aristocrático y, desde sus filas, mostró su desacuerdo con la manera de gobernar de los demócratas. Se opuso a la guerra del Peloponeso, porque llevaba a la miseria a los campesinos del Ática, en una guerra fratricida que denunció sobre todo en Lisístrata. Su postura conservadora le llevó a defender la validez de los tradicionales mitos religiosos y se mostró reacio ante cualquier nueva doctrina filosófica. Especialmente conocida es su animadversión hacia Sócrates, en su comedia Las nubes presenta como un demagogo dedicado a inculcar todo tipo de insensateces en las mentes de los jóvenes. En el terreno artístico tampoco se caracterizó por una actitud innovadora; consideraba el teatro de Eurípides como una degradación del teatro clásico. De sus cuarenta comedias, nos han llegado íntegras once, que son además las únicas comedias griegas conservadas; es difícil, por tanto, establecer el grado de originalidad que se le atribuye como máximo representante de este género. Sus comedias se basan en un ingenioso uso del lenguaje, a menudo incisivo y sarcástico, y combinan lo trivial y cotidiano con pausadas exposiciones líricas que interrumpen la acción. Constituye ésta una fórmula personal, que nunca ha sido adaptada, ni por los latinos ni durante el Renacimiento.
Obras:
Los acarnienses (425 a.C.)
Los caballeros (424 a.C.)
La paz (421 a.C.)
Las nubes (423 a.C.)
Las avispas (422 a.C.)
Las aves (414 a.C.)
Lisístrata (411 a.C.)
Las tesmoforiazusas (411 a.C.)
Las ranas (405 a.C.)
La asamblea de las mujeres (392 a.C.)
Pluto (388 a.C.).
(Estagira, hoy Stavro, actual Grecia, h. 384 a.C.-Calcis, id., 322 a.C.)
Filósofo griego. Hijo de una familia de médicos, él mismo fue el médico del rey Amintas II de Macedonia, abuelo de Alejandro III el Magno. Huérfano desde la niñez, marchó a Atenas cuando contaba diecisiete años para estudiar filosofía en la Academia de Platón, de quien fue un brillante discípulo. Pasó allí veinte años, en los que colaboró en la enseñanza y publicó algunas obras que desarrollaban las tesis platónicas. En el 348 a.C., a la muerte de Platón, rompió con la Academia y abandonó Atenas, donde el clima político contrario a Macedonia no le era favorable. Se trasladó a Atarnea y fue consejero político y amigo del tirano Hermias; en el 344 a.C. viajó a Mitilene, probablemente invitado por Teofrasto. Contrajo matrimonio con una sobrina de Hermias, y luego, al enviudar, con una antigua esclava del tirano, de la cual tuvo un hijo, Nicómaco. En el 342 a.C. fue llamado a la corte de Macedonia por Filipo II para que se encargara de la educación de su hijo y heredero Alejandro, por entonces un muchacho de trece años. Allí supo de la muerte de Hermias, crucificado en el 341 a.C. por los persas a causa de su amistad con Filipo, y le dedicó un himno. A la muerte de Filipo, en el 335 a.C., Alejandro subió al trono y, como muestra de agradecimiento a su preceptor, le permitió regresar a Atenas, por entonces bajo el gobierno de los macedonios, donde Aristóteles dictó sus enseñanzas en el Liceo, llamado así por estar situado en un jardín próximo al templo de Apolo Licio, protector de las ovejas contra los lobos. Con el tiempo, y quizá no antes de su muerte, los discípulos de Aristóteles constituyeron una institución comparable a la Academia platónica, denominada escuela peripatética por la costumbre de dictar las enseñanzas y mantener las discusiones durante largos paseos. En el 323 a.C., a la muerte de Alejandro, se produjo en Atenas una reacción contraria a la dominación macedónica; Aristóteles, sospechoso de serle favorable, fue acusado oficialmente de impiedad por haber dado a Hermias la consideración de inmortal en el himno compuesto por él. Recordando la muerte de Sócrates, cedió la dirección del Liceo a Teofrasto y se retiró a Calcis, la ciudad natal de su madre en la isla de Eubea, donde murió pocos meses después.
Al contrario de lo que sucedió con Platón, en el caso de Aristóteles sólo se han conservado los escritos esotéricos, derivados de las lecciones impartidas en el Liceo, mientras que se han perdido los exotéricos, destinados al público en general. El corpus aristotélico ha llegado hasta nosotros de acuerdo con la ordenación por materias que realizó Andrónico de Rodas (I a.C.), quien olvida el orden cronológico y por tanto introduce problemas de interpretación, pues sus teorías experimentaron una notable evolución a lo largo de su vida. En sus libros dedicados a la filosofía primera, Aristóteles propuso replantear la clásica pregunta por el ser en cuanto ser por la pregunta por la sustancia, que en su primera acepción significa el ente concreto, compuesto de materia y forma, con lo que se aleja definitivamente de Platón. En su Física, el cambio no es explicado ya como apariencia sino como juego entre potencia y acto, con la materia como sustrato permanente. El naturalismo de Aristóteles se muestra en las numerosas y detalladas descripciones de animales y plantas, y su concepción del universo como esférico y geocéntrico será dominante hasta Copérnico. Pero quizá su aportación más relevante sea su lógica, basada en el silogismo y en el análisis deductivo, en lugar de en la dialéctica propuesta por Platón; su modelo se mantendría casi inalterado hasta el siglo XIX.
Obras:
Organon (Categorías)
Sobre la interpretación
Primeros y Segundos analíticos
Tópicos
Refutaciones sofísticas)
Física (8 libros)
Sobre la generación y la corrupción
Sobre el cielo
Meteorológicos
Sobre el alma
Sobre la sensación y lo sensible
Sobre la memoria
Filosofía primera (14 libros)
Ética a Nicómaco
Ética a Eudemo
Gran Moral
Política (8 libros)
Retórica
Poética.
Citas: «La investigación de la verdad es, en un sentido, difícil; pero en otro, fácil. Lo prueba el hecho de que nadie puede alcanzarla dignamente, ni yerra por completo, sino que cada uno dice algo acerca de la naturaleza.»
(Siracusa, actual Italia, h. 287 a.C.-id., 212 a.C.)
Matemático griego. Hijo de un astrónomo, quien probablemente le introdujo en las matemáticas, estudió en Alejandría, donde tuvo como maestro a Conón de Samos y entró en contacto con Eratóstenes; a este último dedicó Arquímedes su Método, en el que expuso su genial aplicación de la mecánica a la geometría, «pesando» imaginariamente áreas y volúmenes desconocidos para determinar su valor. Regresó luego a Siracusa, donde se dedicó de lleno al trabajo científico. De la vida de este gran matemático e ingeniero, a quien Plutarco atribuyó una «inteligencia sobrehumana», sólo se conocen una serie de anécdotas. La más divulgada la relata Vitruvio y se refiere al método que utilizó para comprobar si existió fraude en la confección de una corona de oro encargada por Hierón II, tirano de Siracusa y protector de Arquímedes, quizás incluso pariente suyo. Hallándose en un establecimiento de baños, advirtió que el agua desbordaba de la bañera a medida que se iba introduciendo en ella; esta observación le inspiró la idea que le permitió resolver la cuestión que le planteó el tirano. Se cuenta que, impulsado por la alegría, corrió desnudo por las calles de Siracusa hacia su casa gritando «Eureka! Eureka!», es decir, «¡Lo encontré! ¡Lo encontré!». La idea de Arquímedes está reflejada en una de las proposiciones iniciales de su obra Sobre los cuerpos flotantes, pionera de la hidrostática; corresponde al famoso principio que lleva su nombre y, como allí se explica, haciendo uso de él es posible calcular la ley de una aleación, lo cual le permitió descubrir que el orfebre había cometido fraude. Según otra anécdota famosa, recogida por Plutarco, entre otros, Arquímedes aseguró al tirano que, si le daban un punto de apoyo, conseguiría mover la Tierra; se cree que, exhortado por el rey a que pusiera en práctica su aseveración, logró sin esfuerzo aparente, mediante un complicado sistema de poleas, poner en movimiento un navío de tres mástiles con su carga. Son célebres los ingenios bélicos cuya paternidad le atribuye la tradición y que, según se dice, permitieron a Siracusa resistir tres años el asedio romano, antes de caer en manos de las tropas de Marcelo; también se cuenta que, contraviniendo órdenes expresas del general romano, un soldado mató a Arquímedes por resistirse éste a abandonar la resolución de un problema matemático en el que estaba inmerso, escena perpetuada en un mosaico hallado en Herculano.
Esta pasión por la erudición, que le causó la muerte, fue también la que, en vida, se dice que hizo que hasta se olvidara de comer y que soliera entretenerse trazando dibujos geométricos en las cenizas del hogar o incluso, al ungirse, en los aceites que cubrían su piel. Esta imagen contrasta con la del inventor de máquinas de guerra del que hablan Polibio y Tito Livio; pero, como señala Plutarco, su interés por esa maquinaria estribó únicamente en el hecho de que planteó su diseño como mero entretenimiento intelectual. El esfuerzo de Arquímedes por convertir la estática en un cuerpo doctrinal riguroso es comparable al realizado por Euclides con el mismo propósito respecto a la geometría; esfuerzo que se refleja de modo especial en dos de sus libros: en los Equilibrios planos fundamentó la ley de la palanca, deduciéndola a partir de un número reducido de postulados, y determinó el centro de gravedad de paralelogramos, triángulos, trapecios, y el de un segmento de parábola. En la obra Sobre la esfera y el cilindro utilizó el método denominado de exhaustión, precedente del cálculo integral, para determinar la superficie de una esfera y para establecer la relación entre una esfera y el cilindro circunscrito en ella. Este último resultado pasó por ser su teorema favorito, que por expreso deseo suyo se grabó sobre su tumba, hecho gracias al cual Cicerón pudo recuperar la figura de Arquímedes cuando ésta había sido ya olvidada.
(?, 270 a.C.-?, 221 a.C.)
General cartaginés. Yerno de Amílcar Barca, a la muerte de éste asumió el mando de las tropas cartaginesas establecidas en el sur de la península Ibérica, lo cual indica un importante grado de independencia respecto a la metrópoli púnica, ya que ésta no pudo hacer otra cosa que ratificarlo en su cargo. Continuó la campaña de su suegro y destacó por su habilidad diplomática, que le atrajo la alianza de muchos régulos ibéricos. Fundó la ciudad de Cartago Nova, la actual Cartagena, que se convirtió en la principal base de operaciones de los cartagineses fuera de Cartago, y, paralelamente, en el 226 a.C., firmó un tratado con los romanos por el que ambas potencias se repartían el dominio de la península Ibérica, quedando la parte al sur del Ebro en poder de los cartagineses. A su muerte, a manos de un esclavo celtíbero, Aníbal Barca asumió el mando del ejército cartaginés.
(?, 63 a.C.-?, 12 a.C.)
General y político romano. De origen oscuro, apoyó a Julio César en la guerra civil contra los herederos de Pompeyo, y así mismo a Octavio en su lucha contra los asesinos de César, primero, y contra Marco Antonio. Habilidoso estratega, suplió las carencias militares del gran político que fue Octavio. En el 31 a.C., mandó la flota de Octavio en la decisiva batalla de Accio, que derrotó a las escuadras de Marco Antonio y la reina Cleopatra de Egipto. En el año 21 a.C. casó con Julia, hija de Octavio (convertido ya en Augusto), cuyos tres hijos varones, Agripa, Cayo y Lucio, fueron adoptados por el emperador. Convertido en el principal consejero de Augusto, éste le confío la defensa de la Galia, amenazada por las incursiones de los germanos; también puso fin a la guerra de los cántabros en Hispania.
AUGUSTO [Cayo Julio César Octavio Augusto]
(Roma, 63 a.C.-Nola, actual Italia, 14 d.C.)
Primer emperador romano (27 a.C.-14 d.C.). Miembro de una de las familias más ricas de Roma, Octavio (que en el 27 a.C. recibiría el título de Augusto, nombre por el que es más conocido) fue adoptado como hijo por Julio César, su tío abuelo, cuando contaba dieciocho años (45 a.C.). Tras la conspiración republicana que acabó con la vida de César, el 15 de marzo del 44 a.C., Roma quedó sumida en la confusión política. Ante la incapacidad del Senado para gobernar, las reacciones amenazadoras del pueblo y del ejército, fieles a la memoria del dictador, favorecieron las aspiraciones de Marco Antonio, uno de los más estrechos colaboradores de César, así como las de Octavio, un joven aparentemente tímido y sin buena presencia, que reclamó sin vacilar la herencia y el nombre de César. Hábil y calculador, Octavio se comprometió a servir a la República, se enfrentó a Marco Antonio, partidario de un poder autocrático, y, con la ayuda de Cicerón, obtuvo del Senado, por una parte, el permiso para reclutar un ejército personal, y por otra, el imperium proconsular (el poder militar de comandante en jefe), lo cual le permitió vencer a Marco Antonio en Módena.
No obstante, ambos rivales no tardaron en superar sus diferencias, y en octubre del 43 a.C. constituyeron junto a Lépido, antiguo jefe de la caballería de César, el segundo triunvirato. Se instituyó por ley una nueva magistratura, especie de triple dictadura, que les otorgaba plenos poderes durante cinco años a fin de restaurar la República. La primera acción del triunvirato fue eliminar la oposición anticesariana mediante proscripciones y presentar batalla en Oriente a Bruto y Casio, dos de los asesinos de César, quienes fueron derrotados y muertos en Filipos (42 a.C.). Alcanzada la paz, en el 40 a.C., el acuerdo de Brindisi permitió a los triunviros repartirse el territorio romano: Octavio recibió Occidente, Marco Antonio Oriente y Lépido África, quedando Italia como zona común. Al año siguiente, la renuncia de Lépido abrió las puertas a un nuevo enfrentamiento entre Octavio y Marco Antonio, quien no tardaría en ser acusado de querer crear un Estado en Oriente junto con la soberana egipcia Cleopatra. Habiendo recibido el poder tribunicio (36 a.C.), Octavio promovió la guerra contra Egipto, y en el 31 a.C. fue nombrado cónsul para luchar contra Marco Antonio y Cleopatra. El suicidio de ambos, tras ser vencidos en la batalla naval de Actium, supuso la incorporación del territorio egipcio a Roma y dejó a Octavio solo al frente del Estado (septiembre del 31 a.C.).
Pese a haber manifestado el deseo de restaurar la República, en el 27 a.C., dos años después de conseguir la dignidad de princeps, Octavio recibió la de Augusto, lo cual le permitió concentrar todo el poder de Roma en sus manos e instaurar un régimen imperial. Años más tarde, en el 12 a.C., se convirtió también en la máxima autoridad religiosa al ser nombrado pontifex maximus. Consciente de los riesgos que implicaba una expansión constante del imperio, Augusto realizó una política exterior claramente pacifista, de modo que, tras dominar la Hispania interior (19 a.C.) y anexionarse Armenia, en el 17 a.C. proclamó la pax romana o augusta, tan sólo alterada por una fallida campaña contra Germania, que estableció la frontera septentrional de Roma en el Rin (4-9 d.C.). En el interior, Augusto llevó a cabo una profunda reorganización de la administración romana: reformó el Senado y creó nuevas instituciones de gobierno, redefinió la estructuración territorial con una nueva división provincial, saneó la hacienda pública con la introducción de nuevos impuestos e impulsó la creación de importantes infraestructuras viarias. A su muerte, (19 de agosto del 14 d.C.), el imperio pasó a manos de su hijo adoptivo Tiberio.
(Itálica, hoy desaparecida, actual España, 76-Baia, actual Italia, 138)
Emperador romano (117-138). Originario de Hispania, estaba emparentado con el emperador Trajano. Tras una brillante carrera, fue adoptado por aquél, y se convirtió en emperador a su muerte. Persona de una vasta cultura, destacó por sus viajes por el imperio, en los que trabó conocimiento directo de su situación. Consciente de que no era posible mantener las conquistas realizadas por su predecesor, se dedicó a reorganizar las fronteras imperiales, por lo que se reunió en 123 y 129 con Osroes, el rey de los partos, y firmó un tratado de paz. Tuvo que hacer frente a una sublevación en Judea, provocada por la edificación de un templo dedicado a Júpiter en Jerusalén. Los judíos, capitaneados por Barcokebas, tuvieron en jaque a las legiones durante tres años. Su reinado fue bastante próspero para el imperio, a pesar de que empezaban a aparecer serias dificultades económicas y sociales.
ANTONINO PIO [Tito Aurelio Fulvio Boyonio Arrio Antonio]
(Lanuvium, actual Italia, 86-Sorio, id., 161)
Emperador romano (138-161). Sucedió a Adriano, quien, siguiendo la costumbre iniciada por Nerva y continuada por Trajano, lo había adoptado. Accedió al gobierno en plena madurez, y después de haber probado su capacidad en diversos cargos. Su reinado se caracterizó por ser una época de paz y estabilidad en todo el imperio, una verdadera pax romana, sólo trastocada por algunas incursiones de los brigantes, en Britania, que obligaron a construir el Muro de los Antoninos, a unos 100 kilómetros al norte del Muro de Adriano, así como por pequeños enfrentamientos en la Mauritania. Persona modesta y dotado de una gran humanidad, mejoró las finanzas imperiales e impulsó una legislación más favorable para los esclavos. A su muerte le sucedió Marco Aurelio, como disponía el testamento de Adriano.
(Madaura, actual Argelia, h. 125-Cartago, hoy desaparecida, actual Túnez, h. 180)
Escritor latino. Se formó en retórica en Cartago y acudió a Atenas para iniciarse en la filosofía platónica. Viajó por diversas ciudades y países, hasta que se instaló definitivamente en Cartago. Acusado de haberse casado con una viuda rica de Trípoli mediante unos encantamientos maléficos, escribió en su defensa la Apología de Apuleyo o Sobre la magia, un importante discurso escrito según las normas de la elocuencia jurídica, que constituye el único testimonio de este tipo que se ha conservado de la época imperial. A partir de entonces, desarrolló una brillante carrera de orador en Cartago, donde sus discursos tenían mucho éxito. Su fama como literato se debe a la Metamorfosis, conocida en la Antigüedad como el Asno de oro, novela en once partes que ofrece una penetrante y divertida sátira de la sociedad de su tiempo.
(?, h. 260-Constantinopla, hoy Estambul, actual Turquía, 336)
Sacerdote libio. Discípulo de Luciano de Antioquía, su doctrina acerca de la Trinidad propugnaba que el Hijo no es igual al Padre, que no es de su misma naturaleza y no participa de su eternidad. Su doctrina, conocida como arrianismo, relegaba a Jesucristo al rango de figura secundaria y subordinada, lo que le valió, tras violentas polémicas religiosas y políticas, la condena de los concilios de Nicea (325) y Constantinopla (381). Su muerte impidió que llegara a reconciliarse con la Iglesia, tras aceptar una fórmula de compromiso. El arrianismo se extendió con un éxito considerable entre algunas de las tribus germánicas, en especial los godos, gracias a la labor evangelizadora llevada a cabo por Ulfilas.
(?, 215-cerca de Bizancio, hoy Estambul, Turquía, 275)
Emperador romano de origen ilirio (270-275). De origen humilde, pronto destacó en diversos cargos de la administración romana, y llegó a ser embajador en Persia (260). Estuvo implicado en los conflictos internos que sacudieron el imperio, y combatió contra los godos y los alamanes a las órdenes de Claudio II, el Gótico. Al llegar al poder hubo de hacer frente a numerosas invasiones germánicas, a las que derrotó en una serie de batallas; a continuación marchó a Oriente, que había caído en manos de Zenobia de Palmira, e inició una doble ofensiva a través de Egipto y Asia Menor, que culminó en la batalla de Emesa (273), donde la infantería romana fue determinante. Tras destruir el reino de Palmira, se dedicó a consolidar la situación interna, por lo que tuvo que sofocar varias rebeliones, al tiempo que volvía a incorporar la parte occidental del imperio. Murió en Tracia, mientras preparaba una campaña contra Persia.
AGUSTIN, san [Aurelius Augustinus]
(Tagaste, hoy Suq Ahras, actual Argelia, 354-Hipona, id., 430)
Teólogo latino. Hijo de un pagano, Patricio, y de una cristiana, Mónica, inició su formación en su ciudad natal y estudió retórica en Madauro. Su primera lectura de las Escrituras le decepcionó y acentuó su desconfianza hacia una fe impuesta y no fundada en la razón. Su preocupación por el problema del mal, que lo acompañaría toda su vida, fue determinante en su adhesión al maniqueísmo. Dedicado a la difusión de esa doctrina, profesó la elocuencia en Cartago (374-383), Roma (383) y Milán (384). La lectura de los neoplatónicos, probablemente de Plotino, debilitó sus convicciones maniqueístas y modificó su concepción de la esencia divina y de la naturaleza del mal. A partir de la idea de que «Dios es luz, sustancia espiritual de la que todo depende y que no depende de nada», comprendió que las cosas, estando necesariamente subordinadas a Dios, derivan todo su ser de Él, de manera que el mal sólo puede ser entendido como pérdida de un bien, como ausencia o no-ser, en ningún caso como sustancia. La convicción de haber recibido una señal divina lo decidió a retirarse con su madre, su hijo y sus discípulos a la casa de su amigo Verecundo, en Lombardía, donde escribió sus primeras obras. En 387 se hizo bautizar por san Ambrosio y se consagró definitivamente al servicio de Dios. En Roma vivió un éxtasis compartido con su madre, Mónica, que murió poco después. En 388 regresó definitivamente a África. En el 391 fue ordenado sacerdote en Hipona por el anciano obispo Valerio, quien le encomendó la misión de predicar entre los fieles la palabra de Dios, tarea que cumplió con fervor y le valió gran renombre; al propio tiempo, sostenía enconado combate contra las herejías y los cismas que amenazaban a la ortodoxia católica, reflejado en las controversias que mantuvo con maniqueos, pelagianos, donatistas y paganos.
Tras la muerte de Valerio, hacia finales del 395, fue nombrado obispo de Hipona. Dedicó numerosos sermones a la instrucción de su pueblo, escribió sus célebres Cartas a amigos, adversarios, extranjeros, fieles y paganos, y ejerció simultáneamente de pastor, administrador, orador y juez. Al caer Roma en manos de los godos de Alarico (410), se acusó al cristianismo de ser responsable de las desgracias del imperio, lo que suscitó una encendida respuesta de san Agustín, recogida en La Ciudad de Dios, que contiene una verdadera filosofía de la historia cristiana. Durante los últimos años de su vida asistió a las invasiones bárbaras del norte de África (iniciadas en el 429), a las que no escapó su ciudad episcopal. Al tercer mes del asedio de Hipona, cayó enfermo y murió. El tema central del pensamiento de san Agustín es la relación del alma, perdida por el pecado y salvada por la gracia divina, con Dios, relación en la que el mundo exterior no cumple otra función que la de mediador entre ambas partes. De ahí su carácter esencialmente espiritualista, frente a la tendencia cosmológica de la filosofía griega. La obra del santo se plantea como un largo y ardiente diálogo entre la criatura y su Creador, esquema que desarrollan explícitamente sus Confesiones (400). Si bien el encuentro del hombre con Dios se produce en la charitas (amor), Dios es concebido como verdad, en la línea del idealismo platónico. Sólo situándose en el seno de esa verdad, es decir, al realizar el movimiento de lo finito hacia lo infinito, puede el hombre acercarse a su propia esencia. Pero su visión pesimista del hombre contribuyó a reforzar el papel que, a sus ojos, desempeña la gracia divina, por encima del que tiene la libertad humana, en la salvación del alma. Este problema es el que más controversias ha suscitado, pues entronca con la cuestión de la predestinación, y la postura de san Agustín contiene en este punto algunos equívocos. Los grandes temas agustinianos -conocimiento y amor, memoria y presencia, sabiduría- dominaron toda la teología cristiana hasta la escolástica tomista. Lutero recuperó, transformándola, su visión pesimista del hombre pecador, y los jansenistas, por su parte, se inspiraron muy a menudo en el Augustinus, libro en cuyas páginas se resumían las principales tesis del filósofo de Hipona.
Obras:
Acerca de la vida feliz (De beata vita, 386)
Contra los académicos (Contra academicos, 386)
Soliloquios (Soliloquia, 387)
Acerca del libre albedrío (De libero arbitrio, 388-395)
Acerca de la verdadera religión (De vera religione, 390)
Cartas (Epistolae, 396-430)
Confesiones (Confessiones, 400)
Sobre la Trinidad (De Trinitate, 400-416)
Acerca del Génesis (De Genesi ad litteram, 401-415)
La Ciudad de Dios (De Civitate Dei, 420-429).
Citas: «-¿Qué quieres conocer? / -Dios y el alma. / -¿Nada más? / -Nada más.»
(Perice, actual Rumania, 370-Cosenza, actual Italia, 410)
Rey visigodo (396-410). En su juventud luchó al lado de los romanos, a las órdenes del emperador Teodosio, pero a la muerte de éste decidió actuar por cuenta propia. En el año 396 arrasó Grecia y amenazó Constantinopla, pero, atacado por Estilicón, general romano de origen vándalo que servía a Honorio, emperador de Occidente, se vio forzado a replegarse. En el 400 marchó sobre Italia, para ser detenido, de nuevo, por Estilicón, quien lo derrotó en Pollentia y Verona, y lo forzó a retirarse a Iliria (403). Tras la ejecución de Estilicón (407) ordenada por Honorio, el ejército del romano se disgregó, y Alarico pudo avanzar sin oposición por Italia. En el 410 puso sitio a Roma, esperando alcanzar un acuerdo con Honorio que permitiese a los visigodos establecerse dentro de las fronteras del imperio. Honorio se negó a negociar y Alarico, enfurecido, ordenó asaltar la Ciudad Eterna. Roma fue tomada y saqueada, hechos que provocaron una terrible impresión en el imperio. A continuación, intentó pasar a África, con la intención de instalarse allí, pero un temporal se lo impidió, muriendo a causa de las fiebres pocos días después.
(?-Barcelona, 415)
Rey visigodo. A la muerte de su cuñado Alarico, a finales del 410, Ataúlfo se convirtió en el nuevo rey de los visigodos. Tras abandonar Italia, marchó con todo su pueblo hacia la Galia, se cree que con la intención de destruir el poder del usurpador Jovino, para lo cual contaba con el beneplácito del emperador Honorio. Parece ser que, cuando llegó a la Galia, en el 412, aparecieron diversos desacuerdos con los romanos y, al no recibir los suministros que le habían sido prometidos, empezó a actuar por cuenta propia. Tomó rapidamente Narbona, Tolouse y Burdeos, y las convirtió en el núcleo de un nuevo reino bárbaro. Para mejorar las relaciones con la población romana, mayoritaria en sus nuevos territorios, Ataúlfo casó con Gala Placidia, hermana del emperador, que había permanecido como rehén desde el saqueo de Roma. La sedentarización que proponía Ataúlfo no gustó a muchos, y en el 415 fue asesinado en Barcelona, adonde había acudido en busca de pertrechos para poder continuar su guerra con Honorio.