GAITA DE
BOTO DE ARAGON
(En esta página puedes escuchar la canción "Amadrugá")
(Cortesía de Francho Rodés)
Tras analizar las viejas gaitas aragonesas encontradas hasta ahora, podemos afirmar que todas responden a un modelo único común, aunque (como siempre), cada una de ellas presentan variantes particulares en cuanto a decoración, adornos, dimensiones exactas, etc. Esta gaita, toma su nombre "de boto", del español, como « derivado de bota, del latín tardío buttis, odre, pequeña vasija de cuero, empegada por su parte interior y cosida por sus bordes, que remata en un cuello con brocal de madera »; un boto, (bota, botico, botillo, botarrón, pellejo, odre), (bocoy, bot), es un odre enterizo hecho con la piel de un cabrito, (servía para retener agua, vino o aceite). Para su fabricación se despelleja el animal por la pata trasera derecha, desde donde se saca la piel entera por allí, sin necesidad de hacer más costuras. Después se curte, se vuelve del revés (con el pelo, esquilado, por dentro), y se cose. El recipiente así obtenido era impermeabilizado con pez para evitar la pérdida de aire a través de los poros, de manera análoga a los botos que se utilizaban para guardar vino o aceite. Actualmente, la pez ha sido sustituida por otros productos (lanolinas, grasas...) que dejan la piel más flexible. Este oficio y sus labores, hoy en día casi olvidado es el de botero. Al cuello y patas delanteras del animal se atarán los cepos ( nombre que se dan a los asientos de los tubos sonoros en la gaita de boto), del latín cippus, cuya definición más análoga (en español), es la de « una pieza de madera cuyo agujero central sirve para asegurar la garganta o la pierna de un reo », en este caso de la gaita, lo que asegura, es la union de la espiga o mecha del tubo correspondiente al boto.
La misión de los cepos, es la de acoplar los distintos tubos y al mismo tiempo proteger las diferentes lengüetas de los tubos sonoros; los asientos del soplador (bufador), y el roncón (bordón mayor), van atados a cada una de las patas delanteras del boto; y el del puntero (clarín, clarinete, mediana, medianeta ), que es el tubo melódico y el ronquete (bordoneta, tenoreta), con función de acompañamiento pedal, al cuello de la cabra sobre un mismo asiento común, cepo, con dos perforaciones paralelas denominado pieza de los clarines, que los dispone juntos en paralelo.

Foto de Juan Cazcarra Sesé,
gaitero de Bestué, Huesca.
(Cortesía de Mario Gros).
El bufador, el tubo para llenar el boto de aire, va provisto
de una lengüeta de cuero que actúa de válvula neumática, con
un tope metálico que impide su apertura total. A veces está
hecho con un hueso vaciado, pero casi siempre es de madera
forrado de latón, bronce o incluso directamente un tubo de
bronce o latón.
El clarín, derivado de claro, define a un instrumento de
viento, de metal, semejante a la trompeta, pero pequeño y de
sonido más agudo. En el caso que nos ocupa, "clarín",
resulta ser un pequeño oboe de interior cónico, con ocho
agujeros para los dedos (7 anteriores y uno posterior), entre 2 y
4 oídos u orejas (agujeros abiertos latrales de la campana),
dotado de lengüeta doble ("pita, caña, incha,
incheta, "). Era frecuente que el "clarín"
se utilizara como un instrumento independiente de la gaita, a
modo de dulzaina, especialmente entre pastores y aficionados.
"Clarinete", del italiano "clarinetto"
es otro instrumento de viento, de tubo cilíndrico, construido
generalmente de madera, y que, mediante una lengüeta simple de
caña, permite poner al soplar sobre ella, en vibración, a la
columna de aire que emite el sonido.
Igualmente se le da el nombre menos usual de mediana o medianeta, derivado de mediano, del latín medianus ,
del medio, referido a ser el puntero, " la pieza ni muy
grande ni muy pequeña" respecto a los tamaños
relativos del roncón y el ronquete.
Se ajusta a la pieza de los clarines mediante una espiga cilíndrica cubierta de estopa
o hilo. La mayoría de los encontrados son de muy buena
construcción, hechos con torno en madera de boj (buxus)
o jinjolero (Zyzhiphus Sátiva), y longitud muy similar
(no llegan a los 30 cms.). La extensión habitual es de una
novena y la altura de la tónica oscila entre si y do#. La escala
producida, aunque variable, corresponde a una antigua escala diatónica
no temperada.
La bordoneta o tenoreta (ronquete), está compuesta de dos piezas que ajustan una dentro de otra para permitir la afinación, suele ir rematada por un ensanchamiento que oculta una cámara de resonancia, la copa. La zona de inserción de la espiga puede reforzarse y decorarse exteriormente con virolas de estaño o latón. El interior de ambas piezas es cilíndrico y el elemento multivibrador es una lengüeta simple de caña, montada en el extremo que ajusta al cepo de los clarines. Hay también datos del uso de pita o lengüeta doble, en la bordoneta. Su misión es proporcionar una nota pedal o contínua, habitualmente la tónica de la escala del clarín.
El roncón o bordón mayor es similar a la bordoneta, aunque de mayor tamaño, está compuesto de dos piezas: regulador y bordón propiamente dicho. El final del mismo suele tener forma esférica u ovoide, ahuecándose su interior para constituir una cámara de resonancia, la copa. Para evitar la obturación voluntaria o involuntaria del bordón, algunos de ellos llevan una pieza metálica final o tachuela. Suelen presentar virolas de estaño, latón o cuerno para proteger los extremos de deslizamiento, que cumplen además una función ornamental. El tipo de lengüeta, simple, es muy similar al de la bordoneta, aunque de mayor tamaño, y la nota producida corresponde a dos octavas por debajo de la tónica del clarín. Tiene la particularidad, de que el roncón se sujeta bajo el brazo, en vez de apoyarse sobre el hombro del gaitero correspondiendo a la anatomía del animal y del gaitero.

Gaitero oficiante en Huesca (cortesía de Mario Gros).
Estos tres tubos sonoros van recubiertos exteriormente con piel de culebra. Se han dado variadas explicaciones a este hecho: algunas aluden al carácter mágico y ritual del instrumento y los ritos que acompaña; otras a la propia simbología de la serpiente en la cultura tradicional; y algunas, más pragmáticas, a su utilidad para evitar fugas de aire en el caso (frecuente en la madera de boj), de que la pieza se rajara. De una forma u otra, el hecho es que algunas piezas cuentan hasta con seis capas de piel de culebra superpuestas, en ocasiones cubriendo laboriosos trabajos de talla sobre la madera (bordón de Robres). La piel de este reptil también se utiliza como amuleto, como remedio medicinal y para forrar el "chiflo", flauta de tres agujeros que se toca en Jaca y el Serrablo (Ver gaita charra).
Si nos preguntamos por la existencia de gaitas similares a la nuestra o modelos con los que guarde relación, según los autores habrá discrepancia de opiniones. Así, J.A. Urbeltz la inscribe en el área mediterránea y la aproxima a la "xeremie" de Mallorca y la "zampogna" de Calabria (Italia). En cambio Collinson nos dirige a la "zampogna" como la única gaita que existe hoy descendiente de los "caramillos" (chirimías), divergentes de la Roma clásica, y sin relación con ninguna otra gaita. Baines clasifica en familias las gaitas del mundo y sin lugar a dudas podemos afirmar que la gaita de boto aragonesa pertenece por sus características al grupo de las gaitas del oeste de Europa (chirimías cónicas con bilengüetas de caña), y dentro de éste al subgrupo que llama de la gaita campesina francesa (puntero cónico con ronquete cilíndrico junto a él, en la misma pieza ensamblados y a veces con un roncón separado). (Ver Gaitas francesas). La "chabretta" occitana es un modelo de gaita muy parecido a la aragonesa. Asímismo Baines afirma también: « La colocación en paralelo del clarín y el pequeño bordón en estos instrumentos, -una forma de éstas aparece en un instrumento de las Cantigas de Alfonso X el Sabio-, es claramente derivada de algún antiguo puntero doble de tubos paralelos ». Supone entonces que el bordón fue añadido probablemente en el siglo XVII a la primitiva gaita, compuesta de clarín y bordoneta en paralelo, discrepando con quienes opinan que la gaita primitiva estaba compuesta de clarín y bordón y se le añadió la bordoneta en paralelo con posterioridad. Su zona geográfica de uso comprende el Alto Aragón.
Una tela estampada (vestido o saya) de vivos colores que forra el boto; al ser este un cuerpo de animal (cabrito), da una apariencia de vestido de niña, ya que termina en unos volantes.
LEYENDA DEL VESTIDO.
Cuenta esta leyenda, que en una época ya olvidada, la gaita de boto no tenía vestido, y llevaba el odre tal cual al aire. En alguna parte de Aragón, vivía un gaitero que era ciego. Tenía una niña pequeña de unos cinco años de edad, su hija, a la que quería más que a su vida. Cuenta esta historia que la niña enfermó y murió. Y aquel gaitero ciego aragonés, para poder recordar a su niña, y como su vista era su tacto, puso uno de los vestidos de su hija sobre el fuelle, de tal manera, que así, cada vez que tocaba melodías con su gaita, se hacía a la idea de tener a su querida hija abrazada... Los demás gaiteros aragoneses, al ver aquella forma de proteger el fuelle, con aquel vestido, fueron poco a poco y por imitación, adoptando aquella forma de vestir a la gaita que ha perdurado hasta nuestros días.

Gaita de Boto (Cortesía de Chorche).
NOTA IMPORTANTE:
Hay que puntualizar, que la denominación bordón, (palabra de incierto origen, aunque yo apunto a Francia), y por tanto sus derivados, bordoneta, es distinta en el antiguo castellano, en el cual denominaba a los tubos de acompañamiento de la gaita. Sobre la utilización de la palabra bordón, incluyo la definición del diccionario de Covarrubias (1611): "GAYTA. Instrumento conocido del odre y la flauta de puntos con sus bordones, uno de los que se tañen con ayre (...) alegre, y lo es este instrumento en su armonía y también por la cubierta del odre, que de ordinario es de cuadrillas y escaques de diversos colores (...) porque para que suene la gayta es necessario dar ayre al odre, lo qual le haze o con la boca, o con unos fuellecillos que traen, y los menean con el brazo izquierdo, atándolos por encima del codo", al contrario que en el actual idioma español, que denomina bordón: « dentro de los instrumentos musicales de cuerda, a las cuerdas más gruesas que hacen el bajo, y en los instrumentos de percusión como tambores, a la cuerda o cuerdas atravesadas diametralmente en el parche contrario al que golpea el percusionista », sin hacer mención de aplicarse a ningún instrumento de viento o sus partes constitutivas. Pero también denomina a bastón, o lanza, por lo cual se emplearía este término por semejanza en la forma. En cuanto al uso de tenor, en su diminutivo femenino tenoreta, define a los «instrumentos de viento cuyo ámbito sonoro corresponde a la tesitura de esta voz ». Y si miramos la definición de tenora, cuyo diminutivo sería igualmente tenoreta, nos encontramos con un « instrumento de viento, de lengüeta doble, de mayor tamaño que un oboe y con la campana o pabellón de metal, y que forma parte de los instrumentos que componen la típica " cobla de sardanes" ». Ambos datos, y las terminaciones en el sufijo "eta", nos indican una cierta relación con las poblaciones de la Cataluña Aragonesa. Así mismo, las palabras aragonesas "incha" e "incheta", similares a las catalanas "inxa" e "inxeta", se escriben distinto pero se pronuncian igual. En cuanto a pita, nombre que se le da a la bilengüeta del puntero, se define en la lengua española como « femenino de pito, acción de silbar o pitar de manera aguda y estridente », lo cual es plenamente logrado con el dispositivo hecho con caña que se coloca en el puntero de la gaita de boto.
En muchos lugares de Aragón el término gaitero, sirve para designar cualquier músico popular, toque lo que toque: violín, gaita, acordeón... y la Asociación de Gaiteros de Aragón engloba los músicos populares de cualquier instrumento. También, claro está, a la dulzaina o chirimía (vocablo de antiguo origen francés menos utilizado a nivel nacional) . La palabra dulzaina, del francés antíguo "douÇaine" se ha utilizado muy poco en Aragón, sólo entre una minoría urbana llamada "culta". Ahora dulzaina, se usa para precisar más el instrumento, aunque se sigue prefiriendo el tradicional gaita. Aún hoy en día, cuando los músicos de banda van a tocar carreras de pollos, dances o bailes procesionales con instrumentos de banda (saxo, clarinete, trompeta), dicen los aragoneses, que "tocan de gaiteros".

Gaiteros aragoneses (cortesía de Mario Gros).
CONSTRUCTORES:
La asociación GAITEROS Y GAITERAS DE LA TIERRA PLANA organiza talleres de construcción de instrumentos tradicionales aragoneses en cursillos en los que se aprende a fabricar un instrumento de principio a fin, su mantenimiento y a poder tocarlo aunque se tenga una habilidad mínima. Estos cursos se organizan con la colaboración de la Asociación ESCUELA ARAGONESA DE GAITA y de los ayuntamientos donde se llevan a cabo. Para cualquier inquietud sobre la costrucción, te puedes poner en contacto con Carlos Plana o con Francho Rodés
ENLACES:
BIBLIOGRAFIA:
VIDEOTECA:
DISCOGRAFIA.
"Tradición musical en España
Vol. 8. Monegros (Aragón)". Información Tecnosaga
S.A.
"Tradición musical en España Vol. 9. El viejo Aragón".
Información Tecnosaga S.A.
"Solombra". Autor: Biella Nuei. Edita:
CODA OUT, Bº de Garrapinillos,145 DPDO, 50190 Zaragoza. Tfno:
976770581.
Volver a la página principal - - - - Página siguiente : La gaita de fole.
Ultima actualización: 02 marzo 2002. . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . Escríbeme un mensaje-E, pulsando aquí
![]()