MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA

MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA

          Un primer monumento a la Independencia fue diseñado en la Plaza de la Constitución sin que llegara a construirse; fue el presidente Antonio López de Santa Anna quien, después de convocar a un concurso, le asignó el proyecto al arquitecto Lorenzo de la Hidalga. El diseño constaba de una gran columna conmemorativa flanqueada por fuentes, su construcción se inició en 1843 pero, debido a la inestable situación del país, solamente se terminó el zócalo, o basamento, que soportaría la columna; dicho basamento bautizó a la plaza de la Constitución como “el Zócalo”.

          Un segundo proyecto de monumento a la Independencia corresponde al emperador Maximiliano de Habsburgo, quien lo encarga al ingeniero Ramón Rodríguez Arangoity; tampoco llegó a realizarse.

          No fue sino hasta el gobierno del general Porfirio Díaz cuando, con motivo de las fiestas del Centenario de la Independencia, se logró concluir el actual monumento. Para ello, en 1877 se convocó a un concurso internacional en el que resultaron ganadores los arquitectos norteamericanos, Cluss y Shultz. Sin embargo, fue el arquitecto Antonio Rivas Mercado quien realizó el diseño definitivo, modificando el presentado por los arquitectos estadounidenses.

          En solemne ceremonia, la primera piedra se colocó en 1902. Los trabajos de la difícil cimentación fueron encomendados a un grupo de destacados ingenieros mexicanos, entre ellos, Gonzalo Garita y Manuel Gorozpe. Las esculturas fueron realizadas por el italiano Enrique Alciati. El monumento se concluyó en 1910 y el 16 de septiembre de ese año se llevó a cabo la ceremonia de inauguración, encabezada por el presidente Porfirio Díaz.

          A lo largo de los años, los alrededores del monumento han sufrido hundimientos. De los 23 peldaños de la escalinata, sólo nueve son originales; los otros catorce –los más bajos- han sido agregados en los últimos años debido, precisamente, al hundimiento de la ciudad estimado en tres centímetros anuales.

EL  MONUMENTO

          La obra está conformada por una columna con pedestal y zócalo, rodeado por una explanada decorada con pináculos y escalinatas de acceso. Sobre el basamento de la columna se encuentran esculturas de bronce, cuyas figuras femeninas evocan la ley, la guerra, la justicia y la paz; en los pedestales que las sostienen se han inscrito los nombres de precursores, conspiradores, heroínas, congresistas, escritores, guerrilleros, caudillos y consumadores del movimiento independentista.

          El grupo escultórico central, localizado sobre la puerta que da acceso al mausoleo, lo forma un gran león conducido por un pequeño genio, alegoría de la fuerza del pueblo guiada por el poder inteligente de la ley. La puerta está decorada con un rostro femenino de perfil, emblema de la República, cuyo modelo fue Alicia, hija del arquitecto Rivas Mercado.

          En la parte sur del monumento se encuentra una lámpara votiva en honor a la memoria de los héroes.

          La columna es hueca, de acero y recubierta con cantera labrada; su interior aloja una escalinata metálica que sustituye a la original de piedra, dañada durante el sismo de 1957; por ella se asciende hasta la base del pedestal que soporta al Ángel. El recubrimiento de cantera de la columna muestra tallas decorativas con influencia francesa, muy comunes en la época; en la parte baja guirnaldas sujetas por cabezas de león rodean la columna y desde ahí ascienden ramas de laurel abrazadas por anillos labrados con los nombres de diversos héroes del movimiento insurgente; el capitel de la columna está formado con hojas de acanto, volutas y cuatro águilas.

          El llamado Ángel que remata el monumento es una victoria alada que simboliza la independencia; lleva en una mano una corona de laureles en actitud de colocarla y en la otra, un trozo de cadena que representa los tres siglos de dominación española; fue realizada en bronce fundido y recubierta en oro por el escultor Enrique Alciati.

EL    MAUSOLEO

          La obra está conformada por una columna con pedestal y zócalo, rodeado por una explanada decorada con pináculos y escalinatas de acceso. Sobre el basamento de la columna se encuentran esculturas de bronce, cuyas figuras femeninas evocan la ley, la guerra, la justicia y la paz; en los pedestales que las sostienen se han inscrito los nombres de precursores, conspiradores, heroínas, congresistas, escritores, guerrilleros, caudillos y consumadores del movimiento independentista.

          En la parte central del vestíbulo se encuentra la escultura de un personaje considerado precursor del movimiento de nuestra independencia; se trata de Guillén de Lampart, o Lombardo de Guzmán, quien llegó a Nueva España en 1640 y fue quemado vivo por la Inquisición en 1659. A los costados del vestíbulo, dos puertas decoradas con laureles permiten el ingreso al mausoleo que guarda los restos mortuorios de los héroes de la Independencia.

          En el primer nicho se guardan las urnas con los restos de:

Vicente Guerrero (1783-1831)

          Formaba parte de las fuerzas encabezadas por Morelos. Se reúne con Agustín de Iturbide en Acatempan en 1821, marcando el paso decisivo para la consumación de la Independencia. Llega a la presidencia en 1829.

Guadalupe Victoria (1786-1843)

          Su verdadero nombre fue Miguel Fernández. Pertenecía a los ejércitos comandados por Morelos. Apoya el Plan de Iguala y a Santa Anna contra el Imperio de Iturbide. Es diputado de su ciudad natal y, posteriormente, es nombrado Presidente de la República en 1824. Muere por epilepsia en el Castillo de Perote.

Leona Vicario (1789-1842)

          Heroína insurgente casada con Andrés Quintana Roo, apoya la causa aportando sus bienes económicos y sirviendo como enlace de los diferentes grupos. Es presa en el convento de Belén de las Mochas por conseguir armeros vizcaínos para la causa. Es rescatada y llevada al lado de Morelos sufriendo las penalidades de la guerra.

Andrés Quintana Roo (1787-1851)

          Estudia leyes en la Universidad de México. Con sus publicaciones fomenta la propagación del movimiento insurgente. Es presidente de la Asamblea Nacional Constituyente que firma la declaratoria de Independencia en 1813. Tras la caída de Iturbide, participa como diputado en los congresos siguientes y es ministro de Justicia en el gobierno de Santa Anna.

          En una quinta urna se conservan restos que se atribuyen a Francisco Javier Mina.

          En el segundo nicho se conservan los cráneos de los caudillos apresados y fusilados en Chihuahua en 1811 y cuyas cabezas se expusieron en la Alhóndiga de Granaditas durante once años:

Miguel Hidalgo y Costilla (1753-1811)

          Estudiante y después rector del Colegio de San Nicolás de Valladolid, hoy Morelia. Es ordenado sacerdote en 1778. Participa en las conspiraciones que originan el movimiento de Independencia encabezando la lucha armada a partir del grito de Dolores.

Ignacio María Allende y Unzaga (1769-1811)

          Formaba parte de las fuerzas realistas bajo el mando de Félix María Calleja, cuando decide apoyar la causa insurgente: participa junto con Hidalgo en las conspiraciones y más tarde en la lucha armada.

Juan Aldama (1774-1811)

          Fue miembro de una familia de insurgentes, todos del mismo apellido. Siendo capitán realista decide participar en las conspiraciones que originaron la lucha armada por la Independencia; junto con Hidalgo y Allende da inicio al movimiento armado.

José Mariano Jiménez (1781-1811)

          Ingeniero en minas, se une a las fuerzas de Hidalgo tras la toma de la Alhóndiga de Granaditas de Guanajuato y es comisionado para conducir el movimiento armado en el oriente del país.

          En el tercer nicho están depositadas las urnas con los restos mortuorios de:

José María Morelos y Pavón (1765-1815)

          Estudia en el Colegio de San Nicolás, siendo Hidalgo rector. Se ordena sacerdote en 1779. Era cura de Nocupétaro al arrancar la lucha armada. Es comisionado por Hidalgo para iniciar el levantamiento en la costa sur del país. Encabeza el Congreso de Chilpancingo que promulga la Constitución de Apatzingán. Es fusilado en San Cristóbal Ecatepec. Sus restos se trasladaron de esta localidad al monumento a la Independencia.

Mariano Matamoros y Orive (1770-1814)

          Egresado del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco; cura en Jantetelco al iniciarse la lucha armada, se une a las fuerzas de Morelos, quien lo nombra su segundo en jefe. Es fusilado por Calleja en Valladolid.

Nicolás Bravo (1786-1854)

          Abogado dedicado a las labores agrícolas, se une a las fuerzas insurgentes de Hermenegildo Galeana, apoyando las incursiones de Morelos en el sur del país. Es encarcelado en 1820. Al ser liberado apoya a Iturbide en la consumación de la Independencia. Es vicepresidente durante el gobierno de Guadalupe Victoria.




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