JUAN ALDAMA
(? - 1811) |
Nació en San Miguel el Grande, Guanajuato, siendo hermano del licenciado Ignacio Aldama. Siguió la carrera de las armas , y al estallar la guerra de Independencia, era capitán del regimiento de caballería de las milicias de la reyna, en su pueblo natal, donde también vivían su hermano Ignacio y el capitán Ignacio Allende. Éste lo invitó, en 1809, a participar en la conspiración que en Valladolid dirigieron García Obeso y Michelena. Asistió a las juntas secretas hasta que la conjura fue descubierta en el mes de diciembre. Con su hermano Ignació participó en las juntas secretas de Querétaro, en 1810, en la casa del corregidor Domínguez, así como en las juntas que en San Miguel presidiera su hermano. Estuvo en contacto también con el padre Hidalgo, en Dolores. El 10 de septiembre de ese mismo año, la conspiración de Querétaro fue descubierta, por la denuncia que de ella hiciera el capitán Joaquín Arias, de Celaya, quien había sido invitado igualmente por Allende a participar en ella. La denuncia la hizo ante el Alcalde Ochoa y el sargento José Alonso, quienes se propusieron evitar el levantamiento, anunciado para el primero de octubre siguiente. Ochoa y Alonso dirigieron al virrey Venegas sendas comunicaciones, participándole los acontecimientos; el 13 de septiembre hubo otra denuncia, en la que se complicaba como conspiradores a los hermanos Emeterio y Epigmenio González, así como al corregidor Domínguez, de Querétaro. Éste se dió cuenta de las denuncias y de que las autoridades se preparaban a actuar, ya que se ordenó catear las casas de los hermanos González, en busca de armas. El cateo se efectuó el 14, encontrando algunas armas y deteniendo a Epigmenio. En vista de ello, la esposa del corregidor, Doña Josefa Ortíz de Domínguez, se dió prisa en avisar a Allende de lo que ocurría, enviando un correo a San Miguel. Como el enviado de la corregidora no encontrara a Allende, entrevistó al capitán Juan Aldama y le informó que la conspiración había sido descubierta. Aldama se puso inmediatamente en camino hacia Dolores para entrevistar a Hidalgo, a quien encontró a las dos de la mañana, discutiendo el movimiento precisamente con Allende, pues ya estaban enterados de los acontecimientos. Los tres caudillos conferenciaron llegando a la conclusión de que antes de que fueran aprehendidos, había que apresurar el movimiento, haciendo que estallara inmediatamente. En la madrugada de ese día, 16 de septiembre de 1810, Hidalgo mandó llamar al pueblo mediante un rebato de campanas y así empezó la revolución. El 17 siguiente, en Dolore, nombraron los caudillos una junta directiva de la población de San Miguel el Grande, de la que el licenciado Aldama fue presidente y regidores otros vecinos, siendo el primer gobierno impuesto por los insurgentes. Por su parte, el capitán Aldama siguió al mando de una fracción del ejército, tomando parte en las siguientes batallas. Después de la que se dió en la Alhóndiga de Granaditas, el gobierno virreinal puso precio de $10,000.00 a las cabezas de Hidalgo, Allende y el capitán Aldama, que eran los jefes visibles del movimiento, que empezaba arrollador y lleno de victorias. Más tarde, cuando en Acámbaro Hidalgo reorganizó el mando del creciente ejército insurgente, que contaba ya con 80,000 hombres, el capitán Juan Aldama fue ascendido al grado de teniente general, grado con el que participó en las desastrozas batallas de Aculco y Puente de Calderón, en 1811. Después de la derrota sufrida por los insurrectos en estas batallas, contra las huestes realistas de Calleja, se inició la retirada hacia el norte, acompañando Juan Aldama a los cabecillas, hasta Acatita de Baján, en donde todos fueron aprehendidos, por la traición de Elizondo. Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez y otros jefes fueron remitidos a la ciudad de Chihuahua, donde el tribunal militar debería juzgarlos por rebeldía. Juan Aldama fue sentenciado a morir, siendo fusilado el 26 de junio de 1811. Su cabeza fue enviada a la Alhóndiga de Granaditas, para que fuera exhibida colgada de un garfia, junto con las de los otros jefes.

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